RESILIENCIA: GERENCIA HUMANA DESDE EL PARADIGMA DE LA PERSONA COMPLETA PARA LA CALIDAD EDUCATIVA
AUTOR: Luis Miguel Soto Galván
en este contexto, actúa como líder ético que
Una de las definiciones más influyentes en el
distribuye recursos, acompaña a los docentes y
diseña políticas internas orientadas a la inclusión y
la equidad.
ámbito internacional proviene de la UNESCO, que
concibe la calidad educativa desde una visión
integral, indica que “La calidad de la educación
implica asegurar que los estudiantes adquieran
conocimientos, competencias, valores y actitudes
que les permitan participar plenamente en la
sociedad y continuar aprendiendo a lo largo de la
vida” (UNESCO, 2005, p. 17). Desde la gerencia
educativa, esta definición exige una gestión
estratégica centrada en el aprendizaje y en el
desarrollo humano, por tanto, los directivos
docentes deben alinear los procesos concernientes
a currículo, evaluación, formación docente y clima
institucional para garantizar que la educación
trascienda la transmisión de contenidos y promueva
competencias para la vida, y en este sentido, la
excelencia se alcanza cuando la gerencia actúa
como mediadora entre la política educativa y la
práctica pedagógica cotidiana.
Todos los argumentos anteriores, apoyan los
fundamentos para alcanzar la excelencia y mejora
continua, es así, que, en el ámbito de la gestión,
Deming aporta un enfoque clave que ha sido
adaptado al sector educativo, “…La calidad se
logra mediante la mejora continua de los procesos,
con la participación de todos los miembros de la
organización” (Deming, 1989, p. 23). Aplicado a la
educación, este principio implica que la calidad no
depende exclusivamente del docente en el aula,
sino del sistema institucional en su conjunto,
marcada por una gerencia educativa orientada a la
excelencia que promueve el trabajo colaborativo, la
planificación estratégica y el uso de datos para la
toma de decisiones, fortaleciendo así los procesos
pedagógicos y administrativos.
En consonancia con esta perspectiva,
Schmelkes subraya el carácter procesual de la
calidad al mencionar que “…La calidad de la
educación no es un estado al que se llega, sino un
proceso permanente de mejora orientado a
satisfacer las necesidades de los estudiantes y de la
sociedad” (Schmelkes, 1995, p. 25). Este
planteamiento conecta directamente con los
principios de la gerencia de la calidad total. La
excelencia educativa requiere líderes capaces de
instaurar una cultura de mejora continua, donde la
evaluación no sea punitiva sino formativa. La
gerencia educativa, al asumir este enfoque,
promueve procesos participativos, fomenta la
innovación pedagógica y convierte los errores en
oportunidades de aprendizaje institucional.
La calidad educativa en una escuela se cree
que es continua cuando su realidad social es tenida
en cuenta al integrarla para una pertinencia
curricular, con procesos de enseñanza-aprendizaje
efectivos acorde al contexto en la que está inmersa,
con
condiciones
institucionales
y
recursos
adecuados, y resultados de aprendizaje (cognitivos,
procedimentales, actitudinales) que permitan la
plena participación social del estudiante. Por lo
tanto, la calidad incluye tantos resultados medibles
(rendimiento académico) como procesos y equidad
(acceso y justicia social). Autores consultados
coinciden en que la gestión del talento humano
impacta en la calidad, a través de su influencia en
prácticas
pedagógicas,
clima
y
capacidad
institucional (Francés, 2021; Fulquez Castro et al.,
2022).
Por su parte, Murillo enfatiza la relación
entre calidad y equidad, dice que “…No puede
hablarse de calidad educativa si esta no garantiza
oportunidades reales de aprendizaje para todos los
estudiantes, independientemente de su origen
social o cultural” (Murillo, 2007, p. 12). Esta visión
interpela la toma de decisiones en términos de
justicia social y señala que la excelencia no se mide
únicamente por los logros de unos pocos, sino por
la capacidad institucional de reducir brechas y
atender la diversidad, donde el gerente educativo,
Asimismo, Juran señala la centralidad del
usuario en la noción de calidad, afirma que “…La
calidad consiste en satisfacer las necesidades de
quienes reciben el servicio” (Juran, 1990, p. 9). En
educación, los estudiantes, las familias y la
sociedad son usuarios y co-constructores del
proceso formativo, por lo tanto, la gerencia
educativa de excelencia incorpora mecanismos de
participación y retroalimentación, asegurando que
las decisiones institucionales respondan a las
180
Sinopsis Educativa • Año 26 • Edición Extraordinaria N.º 2 • Septiembre
2026