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Rojas Valbuena, Y., Uribe Pacheco, L. A. (2026). Fortalecimiento de la comprensión lectora
mediado por las tecnologías de la información y comunicación. Dialógica, Revista
Multidisciplinaria. 23(1), 98-120.
la interpretación personal que el lector construye a partir del texto leído. En esta, se toma
en cuenta no solo lo que se deduce de manera inferencial, sino también las propias
valoraciones, opiniones y criterios frente al contenido, el lenguaje y la intención del autor.
En este nivel de lectura, el estudiante adopta una postura activa y reflexiva frente a la
información, cuestionando su veracidad, pertinencia, coherencia y posibles implicaciones.
Este tipo de comprensión demanda habilidades cognitivas superiores, como el análisis, la
evaluación y la argumentación, así como una actitud crítica frente al discurso.
Por su parte, Murcia et al. (2018) definen el pensamiento crítico como “la capacidad
de analizar, comprender y definir criterios racionales que permitan formular ideas y
conclusiones, además de tomar decisiones en relación con la información que se recibe y
las situaciones que se presentan en distintos contextos” (p. 66). En este sentido, los
docentes deben orientar a los estudiantes a desarrollar criterios racionales, a reconocer
posibles sesgos y a construir una opinión propia con base en argumentos sólidos y bien
fundamentados. A este planteamiento, Mosquera y Ospina (2023) agregan que:
El pensamiento crítico en los procesos educativos es de gran importancia
porque ayuda a los niños a reflexionar sobre lo que aprenden, cómo lo
aprenden y el para qué o la utilidad de esa información, esto les permite
discernir entre argumentos, distinguir lo importante de lo que no lo es;
evitando prejuicios, pero comunicando y argumentando sus razones, lo que
finalmente, hace que sean seres humanos más responsables y dueños de sus
pensamientos y acciones (p. 100).
En este sentido, es fundamental implementar desde las aulas estrategias que
fomenten la reflexión, el análisis y la argumentación en cada uno de los niveles descritos
anteriormente. Estas pueden incluir debates, preguntas abiertas, escritura argumentativa
y el análisis de diversos tipos de textos. Además, la incorporación de las TIC permite captar
el interés de los estudiantes, favoreciendo así un aprendizaje más significativo.
De esta manera, promover el pensamiento crítico contribuye a la formación de
ciudadanos autónomos, responsables y capaces de desenvolverse de forma reflexiva en
distintos contextos sociales. La implementación de estrategias pedagógicas que articulen