EDUCAR PARA HABITAR EL TERRITORIO: RESIGNIFICACIÓN DE LA FORMACIÓN CIUDADANA EN ESCENARIOS DE
POSCONFLICTO
como un proceso formativo que transforma
Terminación del Conflicto Armado (2016), ha
configurado un nuevo horizonte investigativo en el
campo educativo, particularmente en relación con
la formación ciudadana y la construcción de paz
identidades, fortalece la autonomía y promueve la
corresponsabilidad democrática. En este sentido, la
escuela debe configurarse como un espacio público
de diálogo, deliberación y construcción colectiva,
en el cual los sujetos puedan problematizar su
realidad y proyectar alternativas de transformación
social. (Pagés y Santisteban, 2010, p. 11).
territorial.
transformación
Este
escenario
profunda de
implica
los
una
marcos
tradicionales de ciudadanía, que pasan de una
lógica normativa centrada en la obediencia
institucional hacia enfoques críticos, situados y
orientados a la justicia social. En este contexto, los
territorios priorizados en los Programas de
Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) se
convierten en escenarios privilegiados para
analizar las tensiones entre educación, democracia,
memoria y reconstrucción del tejido social.
En coherencia con estos planteamientos, las
perspectivas críticas sobre educación para la
ciudadanía
dialogan
con
enfoques
latinoamericanos que enfatizan la territorialidad, la
memoria y la paz como dimensiones fundamentales
de la formación política. En contextos de
posconflicto, como el colombiano, la ciudadanía se
resignifica como una práctica vinculada a la
reconstrucción del tejido social, la defensa de los
derechos humanos y la transformación de las
relaciones de poder en los territorios. (Pimienta
2014) Así, la educación ciudadana se orienta a la
construcción de subjetividades críticas capaces de
reconocer las injusticias, participar en la vida
pública y contribuir a la consolidación de la paz
territorial. La realidad social de los municipios
PDET en Colombia reflejan que:
Cada vez es más evidente que en la escuela
actual todos los saberes deberían tender a la
formación de los niños y jóvenes para que pudieran
convertirse en una ciudadanía capaz de convivir
con los demás y tomar decisiones sobre su futuro
como personas, miembros de una familia y de una
comunidad (Pagés y Santisteban, 2010, p. 9).
Desde esta perspectiva, la articulación entre
ciudadanía crítica y territorialidad constituye un
giro epistemológico que permite superar las
fragmentaciones disciplinares y los enfoques
universalistas. La formación ciudadana deja de ser
un proceso abstracto y descontextualizado para
convertirse en una práctica situada, en la que el
territorio emerge como escenario de aprendizaje,
identidad y acción política. Este enfoque resulta
especialmente pertinente en contextos rurales,
donde la escuela se configura como un actor
estratégico en la construcción de democracia,
participación y desarrollo territorial.
Desde esta perspectiva, la educación rural
adquiere un papel estratégico en la resignificación
de la ciudadanía, al situarse en territorios
históricamente afectados por la exclusión, la
desigualdad
y
la
violencia
sociopolítica.
Municipios como Necoclí, en la subregión de
Urabá antioqueño, no solo han sido escenario del
conflicto armado, sino que también concentran
profundas brechas socioeducativas, limitaciones de
acceso a la educación superior y dinámicas de
vulnerabilidad estructural. En este sentido, la
escuela rural se configura como un espacio de
resistencia,
reconstrucción
comunitaria
y
reconfiguración de subjetividades políticas.
En el marco de los PDET, la formación
ciudadana trasciende el aprendizaje de normas,
valores cívicos y competencias, para convertirse en
un proceso de territorialización política. Este giro
implica reconocer que la ciudadanía no se
construye únicamente en el aula, sino en la
interacción con las problemáticas locales, los
conflictos socioambientales, la memoria histórica y
las luchas por el reconocimiento. En este sentido,
investigaciones en Colombia han evidenciado que
la educación para la ciudadanía en contextos de
posconflicto debe orientarse hacia la participación
comunitaria, la justicia restaurativa, la inclusión
social y la defensa de los derechos humanos.
En coherencia con estos planteamientos, la
territorialidad emerge como una categoría central
para comprender la formación política en contextos
rurales. Desde la geografía crítica, autores como
Formación ciudadana crítica, posconflicto y
territorialidad en contextos rurales PDET: el caso
de Necoclí
Rogério
Haesbaert
han
conceptualizado
el
La
consolidación
del
posconflicto
en
territorio como un espacio de disputas de poder,
Colombia, tras la firma del Acuerdo Final para la
identidades
y
resistencias,
mientras
que
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Sinopsis Educativa • Año 26 • Edición Extraordinaria N.º 1 • Marzo 2026