LA EVALUACIÓN CUALITATIVA COMO HORIZONTE DE SENTIDO: ENTRE EL SIMULACRO DE LA CUALIDAD Y LA
REDENCIÓN DE LA PRAXIS DOCENTE
Al profundizar en este fenómeno, surge lo
manera más apremiante en la ciudad de Cumaná, la
evaluación cualitativa en educación primaria
atraviesa un estado de "inercia paradigmática". A
pesar de que la región es cuna de insignes
humanistas, la praxis docente contemporánea en
instituciones como la E.B. José Antonio Ramos
Sucre revela una contradicción dolorosa: se predica
la formación de un ser integral, pero se evalúa bajo
la sombra de un positivismo ciego que se niega a
morir. En este escenario, la evaluación ha dejado de
ser un encuentro de subjetividades para convertirse
en un "acto de fe administrativa", donde el docente
llena registros descriptivos con frases prefabricadas
que no reflejan la riqueza del proceso del niño
cumanés, sino que cumplen con la exigencia
burocrática del distrito escolar.
que en este estudio se denomina el “simulacro de la
cualidad”. Este término describe una praxis donde
el docente utiliza un lenguaje descriptivo (literales
o frases predeterminadas) para ocultar una lógica
estrictamente cuantitativa y sancionadora. De
hecho, en las instituciones educativas, se ha
instalado una cultura del "cumplimiento" (cumplo
y miento), donde la prioridad es la promoción
administrativa del estudiante por encima de su
consolidación cognitiva. Esta realidad contradice la
esencia de la evaluación como mediación, pues el
maestro, exiguo de un modelo ontoepistémico
propio, termina por reproducir una “subjetividad
desordenada” que castiga el error en lugar de
entenderlo como un hallazgo científico para el
aprendizaje.
Esta realidad se traduce en lo que los actores
Esta crisis se manifiesta con especial crudeza
en la "erosión de la retroalimentación". De acuerdo
con los hallazgos de Santos Guerra (2023)
aplicados al contexto nacional, el silencio
evaluativo se ha convertido en una constante; el
niño recibe una sentencia final, pero no un diálogo
que le permita comprender sus procesos. Esta
ausencia de retroalimentación efectiva genera un
educativos perciben como una "sentencia muda".
Al indagar en la cotidianidad escolar, se observa
que la evaluación se ha desplazado hacia la
periferia del hecho pedagógico; ya no es el eje que
orienta el aprendizaje, sino el trámite que lo
clausura. Según Rodríguez y López (2023), esta
situación es el resultado de una "anemia
epistemológica" que impide al maestro decodificar
las señales de progreso de sus estudiantes. El
resultado es un "simulacro de la cualidad" donde el
informe descriptivo se convierte en un laberinto de
palabras vacías, generando una "erosión de la
retroalimentación" que deja al alumno en la
orfandad cognitiva, sin saber realmente cuáles son
sus fortalezas o sus nudos de aprendizaje.
estudiante
estandarizada
etiquetado
que
bajo
ignora
una
su
descripción
contexto
socioemocional y sus ritmos individuales. Al no
existir un horizonte de sentido claro, la evaluación
deja de ser una luz que guía y se convierte en una
sombra que genera desafección escolar y ansiedad
existencial.
En tal sentido, el problema en Venezuela no
radica en la ausencia de leyes, sino en la erosión de
la ética de la valoración. La redención de la praxis
exige que el docente trascienda la racionalidad
técnica que lo reduce a un transcriptor de datos para
asumirse como un investigador de la realidad
humana en el aula. Superar el "simulacro" implica
desaprender la cultura de la nota para abrazar una
episteme de la esperanza, donde el registro
cualitativo sea la palabra viva que documenta el
renacimiento del sujeto. Solo mediante una
Asimismo, persiste una "cultura del registro
sancionador" heredada de modelos escolares
jerárquicos. El docente, a menudo desbordado por
condiciones socioeconómicas adversas, recurre a la
simplificación de la evaluación para sobrevivir a la
presión institucional. Esto genera una "subjetividad
desordenada" en la que evaluar se percibe como un
castigo o una carga, y no como la "luz que ilumina"
el camino del saber que propone Santos Guerra
(2023). La urgencia de una redención de la praxis
es vital, pues la actual técnica burocrática está
"cortando el camino y rompiendo los sueños" de
una generación que necesita ser valorada desde su
humanidad y no desde su capacidad de ajustarse a
un formato administrativo inerte. De allí, surge este
reconfiguración
ontoepistémica
será
posible
rescatar la evaluación de su actual estado de inercia
burocrática, devolviéndole su propósito originario:
ser el eje fundamental de una educación
verdaderamente emancipadora y humana.
estudio,
destinado
a
generar
un
enfoque
La realidad antes descrita se presenta con
características similares en el estado Sucre, y de
ontoepistémico de la evaluación cualitativa como
horizonte de sentido, que permita la redención de la
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Sinopsis Educativa • Año 26 • Edición Extraordinaria N.º 1 • Marzo 2026