APRENDIZAJE BASADO EN RETOS (ABR) COMO BASE DEL EMPRENDIMIENTO EN ESTUDIANTES DE
SECUNDARIA
La educación emprendedora en secundaria ha
evolucionado desde una visión centrada en la
creación de empresas hacia un enfoque
aislado y se convierte en una experiencia formativa
integral.
Ahora bien, la literatura reciente evidencia
que el ABR favorece el desarrollo de competencias
emprendedoras tales como liderazgo, autonomía y
pensamiento crítico (Simón, 2023; Reyes Aceves
& Luna Andrade, 2024). En efecto, al enfrentarse a
desafíos abiertos, los estudiantes deben tomar
decisiones, asumir responsabilidades y evaluar el
impacto de sus propuestas, fortaleciendo así su
autoconfianza y su capacidad de innovación. Sin
competencial más amplio, orientado al desarrollo
de la iniciativa, la creatividad y la capacidad de
actuar frente a contextos cambiantes. En esta línea,
el marco EntreComp propuesto por la European
Commission (2022) concibe el emprendimiento
como una competencia clave que integra ideas y
oportunidades, recursos y acción transformadora.
Así, la formación emprendedora no se limita a
contenidos económicos, sino que involucra
dimensiones éticas, sociales y cognitivas que
permiten a los estudiantes generar valor en
diferentes ámbitos. Esta perspectiva se alinea con
las recomendaciones de la OECD (2023), que
destacan la necesidad de fortalecer habilidades
transferibles para afrontar entornos laborales y
sociales cada vez más complejos.
embargo,
también
se
advierten
tensiones
relacionadas con la rigidez curricular y la
evaluación tradicional, que a menudo prioriza
resultados
estandarizados
sobre
procesos
formativos. Esta tensión plantea la necesidad de
repensar la cultura evaluativa y la organización
escolar para que el ABR pueda desplegar
plenamente su potencial.
En coherencia con este giro competencial, el
Finalmente, el
marco
teórico permite
Aprendizaje Basado en Retos (ABR) se presenta
como una metodología activa que articula
aprendizaje experiencial, resolución de problemas
auténticos y compromiso con el entorno. Según
Nichols et al. (2016), el ABR parte de un reto
significativo que conecta contenidos curriculares
con situaciones reales, promoviendo investigación,
colaboración y producción de soluciones concretas.
A diferencia de modelos tradicionales centrados en
la transmisión de información, el ABR coloca al
estudiante en el centro del proceso, convirtiéndolo
en agente activo de su aprendizaje. De este modo,
el reto funciona como eje integrador que moviliza
comprender que el ABR no constituye únicamente
una técnica didáctica, sino una mediación
pedagógica que exige coherencia institucional. La
UNESCO (2021) subraya que la transformación
educativa implica revisar estructuras, tiempos y
formas de interacción escolar, promoviendo una
cultura de colaboración y compromiso social. En
consecuencia, el desarrollo de competencias
emprendedoras
mediante
ABR
requiere
integración curricular, formación docente y
apertura al territorio como espacio de aprendizaje.
Solo bajo estas condiciones el reto trasciende la
actividad puntual y se convierte en una experiencia
significativa capaz de impactar la cultura escolar y
el proyecto educativo institucional.
conocimientos,
habilidades
y
actitudes
en
escenarios contextualizados. Además, el ABR
encuentra sustento en corrientes teóricas como el
aprendizaje experiencial y el aprendizaje situado,
en tanto reconoce que el conocimiento adquiere
sentido cuando se vincula con la práctica y el
contexto sociocultural. En esta perspectiva,
aprender implica interactuar con problemas reales,
Metodología
El artículo se desarrolló bajo un enfoque de
revisión teórica sistemática con análisis cualitativo
comparativo, orientado a examinar la producción
científica publicada entre 2019 y 2026 sobre el
Aprendizaje Basado en Retos (ABR) y su relación
con el desarrollo de competencias emprendedoras
dialogar
con
otros
y
construir
soluciones
colectivas. Wiek y Lang (2020) señalan que las
metodologías orientadas a la transformación
requieren procesos colaborativos y reflexivos que
en
metodológica respondió al propósito de identificar
convergencias, divergencias vacíos
educación
secundaria.
Esta
decisión
y
integren saberes
interdisciplinarios,
lo
cual
investigativos en distintos contextos geográficos,
más que medir efectos cuantitativos aislados. En
coherencia con los lineamientos de Snyder (2019),
la revisión se concibió como un proceso
estructurado de síntesis crítica que permite
coincide con la lógica del ABR. Por tanto, el
emprendimiento escolar, cuando se articula
mediante retos auténticos, deja de ser un contenido
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Sinopsis Educativa • Año 26 • Edición Extraordinaria N.º 1 • Marzo 2026