Vol. 62 (101), 2022, pp. 29-62 - ISSN L 0459-1283  
IMAGINARIOS DEL PETRÓLEO EN VENEZUELA.  
UN ESTUDIO DE LOS ENSAYOS DE ARTURO ÚSLAR-PIETRI  
Doctora en Educación (2021) Universidad Pedagógica  
Yildret del Carmen Rodríguez Ávila  
Experimental Libertador - IPRGR. Diplomado en  
Educación Universitaria. Corporación Universitaria  
del Caribe (CECAR). Magíster en Literatura  
Latinoamericana y del Caribe (2013) Universidad de  
Los Andes-Táchira. Especialización en Promoción de  
la Lectura y la Escritura (2005) Universidad de Los  
Corporación Universitaria del Caribe  
Andes-Táchira. Profesora en Lengua, mención  
(CECAR)  
Literatura (1999). UPEL - Instituto Pedagógico de  
Venezuela  
Barquisimeto “Dr. Luis Beltrán Prieto Figueroa”  
Actualmente laboro en la CECAR. Sincelejo con el  
programa de Licenciatura en Lingüística y Literatura.  
Publicaciones:  
1. 2004 “El libro de las Voces” (poemario) Fondo Editorial El Árbol  
Editores. San Cristóbal. 2. 2012 El ensayo académico. Proceso para  
su escritura. Editorial Académica española. 3. 2020 Corazón de gato.  
(Libro-álbum). Editorial CECAR (digital). Ilustrado por Neydalid  
Molero - Sincelejo. Así como varios artículos de investigación  
en diversas revistas indexadas.  
Resumen  
El presente artículo tiene como propósito analizar el tema petrolero en los ensayos de Arturo  
Úslar-Pietri y cómo este elemento de orden económico constituyó una nueva manera de  
organizarse, de pensar a Venezuela como Nación petrolera con unos imaginarios específicos.  
Teóricamente se usaron los aportes de Castoriadis (2007) sobre imaginarios sociales; así  
como los de Pérez Schael (2011), Campos (2005), Dávila (2005), D’Alessandro (2008) y  
Puerta (1996), sobre la comprensión del fenómeno socio-cultural del petróleo.  
Metodológicamente se empleó la interpretación (Fernández 2017) y el análisis de contenido  
de los documentos bajo el modelo del paradigma cualitativo (González Teruel 2015), a través  
de la determinación de la categoría fundamental y las subcategorías que emergen del proceso  
hermenéutico. Producto de este trabajo, se identificaron tres categorías: Minotauro del  
petróleo, Riqueza fácil y El apocalíptico petróleo o la transitoriedad; sobre los cuales se  
presenta la discusión.  
Palabras clave: ensayos, imaginarios sociales, petróleo, Venezuela.  
Recepción: 23/03/2022 Evaluación: 06/08/2022 Recepción de la versión definitiva: 05/09/2022  
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Artículo  
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Imaginaries of oil in Venezuela. A study of Arturo Úslar-Pietri's essays  
Abstract  
The purpose of this article is to analyze the oil theme in Arturo Úslar-Pietri's essays and how  
this element of economic order constituted a new way of organizing, of thinking Venezuela  
as an oil nation with specific imaginaries. Theoretically, the contributions of Castoriadis  
(2007) on social imaginaries were used; as well as those of Pérez Schael (2011), Campos  
(2005), Dávila (2005), D'Alessandro (2008) and Puerta (1996), on the understanding of the  
socio-cultural phenomenon of oil. Methodologically, interpretation (Fernández 2017) and  
content analysis of the documents were employed under the model of the qualitative  
paradigm (González Teruel 2015), through the determination of the fundamental category  
and the subcategories that emerge from the hermeneutic process. As a result of this work,  
three categories were identified: Oil Minotaur, Easy Wealth and The apocalyptic oil or  
transience; on which the discussion is presented.  
Keywords: essays, social imaginaries, oil, Venezuela.  
Les imaginaires du pétrole au Venezuela. Une étude des essais d'Arturo Uslar-Pietri  
Resume  
L'objet de cet article est d'analyser le thème du pétrole dans les essais d'Arturo Úslar-Pietri  
et comment cet élément de l'ordre économique a constitué une nouvelle manière de  
s'organiser, de penser le Venezuela comme une nation pétrolière avec des imaginaires  
spécifiques. Sur le plan théorique, les contributions de Castoriadis (2007) sur les imaginaires  
sociaux ont été utilisées, ainsi que celles de Pérez Schael (2011), Campos (2005), Dávila  
(2005), D'Alessandro (2008) et Puerta (1996), sur la compréhension du phénomène  
socioculturel du pétrole. Sur le plan méthodologique, nous avons utilisé l'interprétation  
(Fernández 2017) et l'analyse de contenu des documents sous le modèle du paradigme  
qualitatif (González Teruel 2015), à travers la détermination de la catégorie fondamentale et  
des sous-catégories qui émergent du processus herméneutique. À la suite de ce travail, trois  
catégories ont été identifiées : le Minotaure du pétrole, la richesse facile et le pétrole  
apocalyptique ou la transitivité ; sur lesquelles la discussion est présentée.  
Mots clés : essais, imaginaires sociaux, pétrole, Venezuela.  
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Imaginários do petróleo na Venezuela. Um estudo dos ensaios de Arturo Úslar-Pietri  
Resumo  
O objetivo deste artigo é analisar a questão do petróleo nos ensaios de Arturo Úslar-Pietri e  
como este elemento econômico constituiu uma nova forma de se organizar, de pensar a  
Venezuela como uma nação do petróleo com imaginários específicos. Teoricamente, as  
contribuições de Castoriadis (2007) sobre imaginários sociais foram utilizadas, assim como  
as de Pérez Schael (2011), Campos (2005), Dávila (2005), D'Alessandro (2008) e Puerta  
(1996), sobre a compreensão do fenômeno sociocultural do petróleo. Metodologicamente,  
utilizamos a interpretação (Fernández 2017) e a análise de conteúdo dos documentos sob o  
modelo do paradigma qualitativo (González Teruel 2015), por meio da determinação da  
categoria fundamental e das subcategorias que emergem do processo hermenêutico. Como  
resultado deste trabalho, três categorias foram identificadas: Minotauro do petróleo, Riqueza  
fácil e O petróleo apocalíptico ou a transitoriedade, para fundamentar a discussão.  
Palavras-chave: Ensaios, Imaginários Sociais, Petróleo, Venezuela.  
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Artículo  
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Introducción  
El presente artículo tiene como propósito una revisión de la categoría “Petróleo” en los  
ensayos de Arturo Úslar Pietri (1906-2001), entre sus textos más conocidos destacan sus  
novelas Las lanzas coloradas y El camino del Dorado. Sin embargo, sus textos ensayísticos  
estuvieron volcados a un tema que le apasionaba: Venezuela. De allí que resulta prioritario  
lo relacionado con el petróleo. El primero de estos ensayos fue publicado en el 14 de julio de  
1936 en el Diario Ahora con el título: “Sembrar el petróleo”. Años más tarde, el tema  
aparecerá en los libros: De una a otra Venezuela (1951); Materiales para la construcción de  
Venezuela (1959), Del hacer y deshacer de Venezuela (1962); Las vacas gordas y las vacas  
flacas (1968); así como en algunos de sus ensayos no publicados con anterioridad que se  
encuentran en las compilaciones Medio Milenio de Venezuela (1986) y en Los venezolanos  
y el petróleo (1990).  
La historia republicana de Venezuela está dividida en dos etapas: antes y después del  
petróleo. El hecho de que el país fuera poseedor de una de las materias primas más  
importantes a nivel mundial, lo sacó del anonimato a escala internacional y lo ubicó como  
uno de los países más atractivos del continente. El petróleo, más allá de un elemento de orden  
económico tal y como se le vio durante muchos años, representa, para el caso venezolano,  
un tema de orden socio-cultural. En consecuencia, se transforma en una mitología que  
configura diversos imaginarios sociales ligados a la idea de “Nación petrolera”. En este  
sentido, se entenderá que el petróleo constituye una entidad cultural imaginaria que se eleva  
por encima de los conceptos políticos y económicos para convertirse en un bien colectivo  
capaz de trastocar y definir las formas de vida y de pensamiento colectivos e individuales.  
Es importante aclarar que el análisis se realizó tomando en cuenta el carácter del ensayo  
como texto literario que vincula el punto de vista personal del autor con un hecho histórico  
real; así como también, que los materiales seleccionados para este trabajo responden a una  
realidad social que aún no ha desaparecido, pues su mirada abarca un fenómeno actual de  
Venezuela, ratificado día a día. En este sentido, el enfoque metodológico para abordar los  
ensayos es Interpretativo. Aun cuando los estudios interpretativos se orientan a realidades  
vivenciadas, vale decir que los textos son de carácter social y se insertan perfectamente en el  
movimiento cultural de los contextos reales por su unidad comunicativa y, por tanto, un  
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objeto de estudio complejo, hemos defendido en numerosas ocasiones la necesidad de  
abordar su análisis y descripción siempre desde una perspectiva interdisciplinaria”.  
(Fernández 2017:1143). De modo particular, se seleccionó el método Interpretativo-  
hermenéutico, concretamente el conocido como Diálogo hermenéutico, expuesto por Franco  
en el 2004 y que ha sido desarrollado por varios autores como Romero Quintana (2015):  
…la noción base que recorre a la hermenéutica en este momento es que la verdad  
se genera cuando nuestro juicio del objeto entre en una relación de igualdad con  
el ente en su estado descubierto. (…) Cuando nuestro horizonte calza con la  
manifestación descubierta del objeto, ahí es cuando surge la verdad, no obstante,  
para ello falta un último paso: entender que esta manifestación también pasa por  
el lenguaje. (p. 5).  
Esa interpretación depende de la relación del texto con el contexto en el cual se produce  
y se asimila. No quiere decir esto que esa verdad no sea extrapolable a otros contextos. De  
manera que la forma de abordar los ensayos de Uslar Pietri, pueden servir para abordar  
cualesquiera otros.  
De igual modo, se siguió con la técnica de Análisis de contenido, considerado por  
Krippendorff (1990) como Una técnica de investigación destinada a formular, a partir de  
ciertos datos, inferencias reproducibles y válidas que puedan aplicarse a su contexto”. (p. 28).  
Dicha técnica se aplica en sentido cualitativo, destacando elementos recurrentes, con sentido  
intencional, predictivo y/o instructivo de parte del autor, captando también aspectos de orden  
retórico como ironías, sarcasmos, simbolismos, entre otros. Todos estos se consideran  
aspectos del lenguaje no siempre manifiestos, tampoco son unívocos, sino que son (o pueden  
ser) múltiples. Para ello se realizaron varias lecturas de cada uno de los ensayos, se resaltaron  
las categorías iniciales, a su vez de cada categoría se desprenden varios elementos; algunos  
observados en las primeras lecturas, en otros casos, no. Esos aspectos se ubicaron como  
subcategorías, dependientes de las categorías madres establecidas como familias de  
categorías.  
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Las categorías planteadas son las siguientes:  
Tabla 1: Categorías definitivas para el análisis.  
Categoría macro  
Subcategorías  
1. Petróleo.  
- Minotauro del petróleo.  
- Riqueza fácil.  
- El apocalíptico petróleo o la transitoriedad.  
Fuente: Rodríguez, 2021.  
Por supuesto que se encontraron otras categorías como Nación y Sujeto Histórico  
Venezolano que no son objeto en este artículo. En suma, se construye el concepto de petróleo  
y sus múltiples significados como elemento histórico que marca definitivamente a Venezuela  
y que viene a determinar unos imaginarios socio-culturales1.  
Estado del arte  
Con respecto a las investigaciones y/o publicaciones de la comunidad científica que  
giran en torno al petróleo en el ensayo de Úslar Pietri, se encontraron cuatro referencias,  
aunque ninguna constituye un texto suficientemente extenso ni dedicado con exclusividad al  
autor. La primera, representa un brevísimo apartado en el libro Petróleo, cultura y poder en  
Venezuela de María Sol Pérez Schael, publicado en 1993 por Monte Ávila Editores y  
reeditado en 2011 por Los Libros de El Nacional. Allí la autora hace mención a Úslar Pietri  
para contraponerlo a la visión de Alberto Adriani. En su análisis, Úslar Pietri representa la  
opinión común sobre el tema petrolero, aun cuando ni él mismo lo sospechara: el petróleo  
representaba una riqueza transitoria y efímera y en tanto, debía aprovecharse al máximo. En  
1 Ambos conceptos están estrechamente vinculados. La noción de lo imaginario ha sido trabajada desde  
diversas vertientes. (…). En el ámbito de la antropología y la sociología, el registro de lo imaginario, aunque  
íntimamente ligado a lo simbólico pues no puede expresarse sino a través de éste, implica un tipo de  
conocimiento mítico y por lo tanto una cosmovisión mágica, a diferencia del registro simbólico, que implica  
un tipo de conocimiento lógico racional. En esta perspectiva, lo imaginario está constituido por  
constelaciones de imágenes más bien difusas pero que pueden adquirir un carácter alegórico. (Bohórquez,  
2006, p. 114).  
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contraposición, Adriani habla de una riqueza que se crea a partir del trabajo, es decir, hay  
que hacerla. Ambos coincidieron en que:  
Les fue imposible visualizar el potencial y la proyección que tendría el petróleo  
como fuente de energía y como base para la futura modernidad. Así ocurrió, al  
menos, durante la década del treinta. ¿Cómo explicar este hecho? ¿Cómo ocurrió  
que intelectuales de la talla de estos analíticos, jóvenes aun, no vislumbrasen ese  
futuro que ya en aquel entonces les permitía a los europeos y norteamericanos  
soñar con el poderío bélico, la consolidación colonial, la expansión económica,  
la industria de la aviación, del automóvil y de los plásticos?, ¿Cómo ocurrió que  
preguntas aparentemente obvias no fuesen formuladas: por qué los holandeses,  
británicos y americanos desean fervorosamente poseer petróleo? ¿Por qué están  
al borde de la guerra en la lucha por obtenerlo? ¿Para qué lo quieren? ¿Qué hacen  
con él? (Pérez Schael 2011, 32).  
El otro trabajo es el libro de ensayos “Desagravio del mal” de Miguel Ángel Campos,  
publicado en 2005 por la Fundación Bigott. En este, el capítulo: “El predicador, su maltrecha  
fe” está dedicado a analizar a Arturo Úslar Pietri. Campos muestra dos vertientes del  
comportamiento histórico del autor a lo largo de sus ensayos: a) el mesurado y b) el  
desesperado. En el primero advierte las posibles consecuencias del negocio petrolero no  
planificado:  
Hay en ese libro (en De una a otra Venezuela) un patriarca impaciente que señala  
los desvíos y encarece la hacienda que los hijos deberán atesorar, les recuerda el  
pasado y advierte sobre los riesgos de la abundancia, duda tal vez de las bondades  
de una condición tan generosa pero aún no hay ni recelo ni rechazo abierto.  
(Campos 2005, 35).  
En los textos posteriores se empezará a notar un Úslar Pietri angustiado. Es la fase del  
b) desesperado, del que ve agotarse el tiempo de plazo para que de una vez por todas se inicie  
el proceso del verdadero desarrollo y, por ende, el tan anhelado progreso. Campos no precisa  
en qué momento empieza el periodo de desesperación en el intelectual, pero se infiere que es  
posterior al golpe de estado del 18 de octubre de 1945. En la opinión de Campos, el autor no  
se aparta de la visión colectiva que ve en el petróleo un maléfico elemento que vino a  
corromper el curso natural de la historia, sino que además significó el arrasamiento del campo  
y la movilización plena de los hombres por fuerza laboral, sin embargo “…tal arrasamiento  
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nunca existió, porque así como la industria apenas utilizó un poco más del 1% de la población  
laboral, la extensión del territorio objeto de exploración y explotación, no iba más allá de 3  
millones y medio de hectáreas”. (Campos 2005, 45).  
El tercer trabajo publicado es el de María Elena D’Alessandro (2008) “Del mestizaje  
al petróleo: el concepto de identidad nacional en Medio Milenio de Venezuela de Arturo Úslar  
Pietri”. Este trabajo resulta importante porque, aun cuando la autora no centra su atención en  
el petróleo, revisa un aspecto directamente relacionado: la identidad. Según ella, Úslar ante  
la avasallante idea de modernidad propone no perder el sentido de lo que somos y hacía  
donde vamos. De ese pasado depende la comprensión del presente y la definición de nación.  
Para empezar, se debe partir de la conciencia “de haber sido una colonia española, interracial  
o mestiza, de religión católica y de idioma español” (D’Alessandro 2008, 152). Además, de  
pertenecer a una cultura hibrida que por demás es cambiante. Pero, esos valores del pasado  
se han visto empañados por ciertos rasgos del venezolano como “la viveza criolla” y la  
riqueza fácil.  
Para D′Alessandro la búsqueda identitaria del latinoamericano no es un asunto nuevo,  
sino que se inicia durante la Colonia misma. Revisa el concepto de tradición y encuentra a  
un Úslar Pietri que, si bien era defensor de las tradiciones, no era negador del cambio, lo que  
si criticaba era el hecho de petrificar la tradición como fetichismo o, más terrible aún, la  
improvisación sustentada en el borrón y cuenta nueva. Finalmente, expone los maleficios  
que el escritor muestra como consecuencia del petróleo: la acentuación de rasgos perversos  
del carácter del venezolano, la modernización caótica y desordenada de las ciudades, la  
definitiva escisión de clases que divide al país en dos grupos desiguales: los privilegiados del  
petróleo y el resto de la población.  
Por último, el trabajo de Jesús Puerta (1996) titulado “La apertura petrolera y la  
articulación de un nuevo programa político”, publicado por la Revista Faces de la  
Universidad de Carabobo. En dicho texto, el autor parte de que el petróleo es portador de una  
inmensa carga semiótica, que lo convierte en clave ineludible de la interpretación de las  
acciones y los discursos sociales de la Venezuela moderna. Por tanto, con el estudio pretende  
demostrar que el proceso de apertura petrolera incidirá en una mutación más general del  
conjunto de la cultura o textualidad practico-discursiva, como él categoriza a la situación de  
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asimilar, en un solo sistema de objetos culturales, acciones históricas, sociales y económicas,  
por una parte, y por la otra, distintos géneros de enunciados lingüísticos en función de que  
toda acción tiene o puede tener un sentido interpretable, y todo discurso, por su parte, implica  
una acción con una determinada eficiencia.  
El autor parte de la consideración de una "cultura del petróleo", pues este podría servir  
de clave interpretativa de muchos hábitos, sistemas de creencias, preconceptos, vicios, de los  
venezolanos. Sin embargo, al colocar al petróleo como elemento estructurador de la cultura,  
casi como un demiurgo, los mencionados estudios obvian las reglas semióticas por las cuales  
el petróleo mismo ha devenido en un elemento de tal importancia.  
La fetichización del petróleo impide ver las posibles transformaciones culturales que  
se produjeron, erigiéndose en un mito que, para el autor, narra la historia de una violación de  
la dignidad de la Patria, un robo de las riquezas nacionales y una traición de los "vende  
patrias" lacayos de las compañías extranjeras. Más allá de las efectivas relaciones de  
explotación y los abusos de las petroleras, acá lo que interesa es la fijación de una "meta  
narrativa" que sirve de base para juicios y prejuicios fundadores de discursividades. González  
Stephan (1990), lo explica como una enajenación del narrador/escritor de la condición  
apabullante de la sociedad:  
…el sujeto ideológico que organiza estos mundos narrativos mantiene una  
relación conflictuada con las relaciones sociales concretas, y solo logra  
transponerlas en formas oblicuas, donde hasta su misma negación es la metáfora  
simbólica del máximo grado de una ideología enajenadora o de condiciones  
sociales de producción enajenantes. (p. 12)  
Del análisis se desprende que el mito tiene dos variantes: a) culpabilizar al yanqui, al  
extranjero o b) culpabilizar al criollo "nuevo-rico", despilfarrador y corrupto. La lectura que  
hace Úslar de la situación se corresponde con una contraposición de una sociedad que está  
saliendo de unas formas de vida tradicional, casi arcaica, y entrando a la “modernidad”:  
No es casual la operación metafórica de convertir al petróleo en semilla para  
poder incorporarlo en una semiosis que solo disponía como interpretes signos de  
un mundo de vida tradicional-agrícola. El petróleo era el nuevo signo que debía  
conseguir interpretante. Se configura así una respuesta dialógica del pensamiento  
económico de la época, que tuvo como efecto yuxtaponer una oposición  
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semántica a otra ya presente en las discursividades anteriores; la contraposición  
entre el mundo tradicional y el moderno. La pugna simbólica entre el campo y la  
ciudad, típica del criollismo artístico y del positivismo de principios de siglo, se  
trasfirió y articuló a la oposición agricultura/petróleo. Tales contraposiciones  
construyeron la respuesta de la sociedad tradicional venezolana a la  
modernización desde el exterior impulsada por la explotación petrolera. (Puerta  
1997, 10).  
Según su criterio, el problema de Uslar es que no fue suficientemente científico a causa  
de su enfoque fisiocrático. Asimismo, porque responde a la lógica del contexto y de la época:  
los ensayos de Uslar se presentan, como discurso oficial del postgomecismo, y, años más  
tarde, en contraposición a los del partido político emergente Acción Democrática.  
Significaría esto un enfrentamiento entre la propuesta de transición gradual, conservadora,  
no conflictiva, de la sociedad tradicional a la moderna de Úslar y los que propusieron un  
cambio terminante como los discursos de Acción democrática.  
La noción de Pueblo es clave en esa mutación. Al tiempo que el Pueblo se  
convierte en el Soberano, el Partido y el Sindicato aparecen como sus  
representantes legítimos, en tanto distribuidores de la riqueza para lograr sus  
reivindicaciones: educación, vivienda, empleo, tierras, servicios, etc. Son  
desplazados el Gendarme del discurso tradicional positivista, y la elite que  
propone Uslar, como elemento para la transición de la sociedad tradicional a la  
moderna. En este marco dialógico, la consigna de sembrar el petróleo, en los  
ensayos de Uslar, resulta ser un llamado nostálgico a conservar algún rasgo de la  
sociedad tradicional. Un lamento porque ya no somos lo que fuimos. El  
pensamiento de Uslar va quedando en la semiosis como el referente de una  
modernización que pudo haber sido y no fue. (Puerta 1997, 11).  
En este sentido, la consigna de Sembrar el petróleo se convirtió en un lugar común de  
la política y la económica venezolana, pero nunca repensada, analizada y sistematizada. En  
el fondo, señala el autor, “La vigencia discursiva de la frase, revela un problema no resuelto  
todavía: la construcción de una economía productiva, éticamente plausible, aprovechando  
una riqueza que nos fue "regalada" por la naturaleza” (Puerta 1997, 13). Y se pregunta:  
¿cómo habría que explicar ese supuesto arcaísmo? Su propia respuesta: como expresión de  
la supervivencia de un estrato tradicional en nuestras discursividades, paralelo a una  
modernidad que se pretende y que se resemantiza con la nacionalización en 1975.  
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Por su parte, Juan Pablo Pérez Alfonzo, creador de la OPEP, explicó su mirada en  
torno a la consigna Sembrar el petróleo de Úslar:  
Juan Pablo Pérez Alfonso caracterizó ese fracaso como la imposible siembra,  
aludiendo entre otras cosas a la disposición inconsciente de recursos petroleros  
que desbordaban la capacidad de absorción del aparato económico nacional.  
(Mendoza, 2007:140).  
A continuación, se analizarán las tres categorías emergentes del tema petrolero en los  
ensayos de Uslar Pietri, y posteriormente se expondrán las conclusiones.  
El Minotauro del petróleo  
En opinión de la mayoría de los intelectuales que vivieron el desarrollo y evolución del  
petróleo en Venezuela, este es la perversión, un monstruo devorador, un demonio que todo  
lo corrompe, el excremento del diablo, el Minotauro. Sin rodeos ni eufemismos, así lo expone  
Úslar-Pietri:  
El minotauro de Venezuela es el petróleo. Monstruo sobrehumano de ilimitado  
poder destructor, encerrado en el fondo de su laberinto inaccesible, que está  
devorando todos los días, algo que es tanto como sangre humana, la sustancia  
vital de todo un pueblo. Es como si estuviera sorbiendo la sangre de la vida y  
dejando en su lugar una lujosa y transitoria apariencia hueca. 2  
Esta metáfora de lo perverso, aleja al común del entendimiento de la complejidad del  
tema petrolero3. Desde la óptica de Mélich (1998), la complejidad semántica y nocional del  
mito, se construye como saber colectivo. De modo que, deja de ser artificio verbal de los  
intelectuales y se transforma en parte del mundo de la vida. Sin embargo, el que sea saber  
colectivo no desestima el fracaso, puesto que, el venezolano no solo se alejó del  
entendimiento pragmático del tema petrolero, sino de la necesidad de involucrarse  
2
El Minotauro. En: De una a otra Venezuela, p. 41. 9  
3
…cómo ha podido convertirse en realidad el animismo en torno al petróleo, o por qué se percibe como natural y lógico el mito demoníaco  
que se le asocia. Sin embargo, mayor significación reviste el análisis y la hipótesis sobre la capacidad y eficacia de esas imágenes para  
convertirse en consenso y en identidad nacional. Inevitablemente, y dado que se trata de un consenso transvasado en sentido común de la  
cultura, ha sido ineludible evaluar las decisiones nacionales en materia económica y política cuando se vive inmerso en un universo  
cognoscitivo fantasmagórico. (Pérez-Schael, 2011, p. 16)  
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conscientemente de aquello que determina la vida propia y la de sus descendencias. Existen  
diversas razones que llevaron a los intelectuales a tener esta visión. En primer lugar, el  
vertiginoso cambio de la ruralidad a la Modernidad. Un país que hizo de la tradición un  
bazar de exposición e impuso en su lugar la moda, lo superfluo, lo deslumbrante; elementos  
estos de escasa permanencia. Escasos 30 años separan la Venezuela petrolera que analiza  
Uslar de un país pobre:  
Un país de cultivadores y de guerrilleros, aislado del mundo, sin comunicaciones  
interiores, entregado a una vida lenta provincial y limitada. El presupuesto  
nacional apenas pasaba de los cien millones de bolívares, se vivía de lo que se  
producía, las gentes, adineradas andaban en coches de caballos producidos en el  
país, el hielo era un lujo desconocido, la leche se ordeñaba a las puertas de las  
casas, toda la importación no alcanzaba al centenar de millones, un alto empleado  
ganaba quinientos bolívares al mes. Pero vino el petróleo, el toro regalado por el  
divino Poseidón.4  
El contraste entre la Venezuela pre-petrolera y la que se desarrollará vertiginosamente  
en la primera mitad del siglo XX es la pauta para entender porque el petróleo se vuelve un  
fetiche en los imaginarios. En consecuencia, el cambio a la modernidad produjo una  
despersonalización y desidentización que conllevó a pensarse en un país extraño. Un país  
que de pronto hablaba de máquinas, de proyectos, de autopistas, de inmigración, de  
universalización y que, hasta hace pocos años no era más que una sociedad diezmada y  
plagada de endemias y miseria, sin calles asfaltadas, sin edificios y sin automóviles.  
Lógicamente, la modernización trajo consigo una cultura diferente, pero  
fundamentalmente una cultura de consumo que choca, a primeras luces, con los intelectuales  
conservadores como Uslar Pietri5. Y, el mayor problema que acarrea la modernización es el  
cambio en las formas de vida, desde lo más elemental como el concepto de casa materna, el  
tipo de vivienda, la vestimenta, la alimentación, el transporte, la urbanización hasta lo más  
complejo como los imaginarios percepciones de vida. Si bien el avance de la sociedad  
moderna, sustentada en el confort, era indetenible, en Venezuela hizo falta madurez política  
4 El Minotauro. En: De una a otra Venezuela, p. 41-42.  
5
La cultura del petróleo es una cultura de conquista, que establece normas y crea una nueva filosofía de vida, para adecuar una sociedad a  
la necesidad de mantenerla en las condiciones de fuente productora de materias primas (Quintero, 1985, p. 21).  
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e intelectual para afrontar la responsabilidad de una economía con uno de los negocios más  
prósperos del mundo.  
Lo segundo, es que el petróleo representa la riqueza fácil nunca antes vista. Esto  
condujo a un imaginario de riqueza que empieza a desdeñar el trabajo permanente y  
laborioso: ¿para qué trabajar si somos ricos?, en los países más cercanos como Colombia y  
en la ciudad de Miami se hizo común distinguir al venezolano porque era un consumidor sin  
restricciones, al punto de popularizarse la frase Está barato, dame dos. Se piensa ahora en  
gozar de la riqueza.  
Es así, pues, como el petróleo llega, súbitamente, destronando dos valores  
fundamentales: la tradición y el trabajo. Por eso, desde distintas posturas y desde distintas  
maneras de expresarlo, el petróleo es el Minotauro.  
La riqueza fácil  
El petróleo trajo consigo una deslumbrante idea de riqueza similar a la del hombre de  
minas cuando, después de mucha búsqueda, consigue al fin el deseado mineral, o similar al  
hombre que se gana el premio mayor de la lotería. Se cree rico de la noche a la mañana y esto  
significa gozar de lo que nunca antes había tenido; por eso, puede gastárselo todo en una  
bacanal nocturna.  
El petróleo, desde el momento mismo en que inicia su boom, crea en la mente y en la  
cultura del venezolano un imaginario de respaldo, de superioridad social. Se pasa  
prontamente de país pobre a país rico. Ese entender de riqueza fluctúa más allá de la realidad,  
pues se dice y se cree en ella, mas no se vive. La riqueza se entiende como un bien que otorga  
fe, bienestar y confort, pero únicamente en forma de imaginario social6. Aun quienes vivían  
en las zonas de miseria de los barrios más vulnerados, se creían ricos y esto generó una  
cultura del despilfarro pues, además, se tiene la idea de una riqueza inagotable. Así, el más  
pobre podía gastarse la mesada tomando whisky.  
Es importante aclarar de dónde viene la idea de riqueza fácil. En Venezuela, cuando se  
descubren los primeros pozos petroleros a finales del Siglo XIX, durante la dictadura de Juan  
6
…esa mejora en las condiciones materiales de vida alcanzó también a los sectores pobres de la población en educación y salud,  
abriendo con ello legítimas y creíbles expectativas de ascenso social” (Lander, 2005. p. 2)  
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Vicente Gómez, se aplicó el concepto de que el subsuelo del territorio venezolano pertenece  
al Estado y no al propietario del terreno, política heredada del derecho español que se aplicaba  
durante la Colonia. Por tanto, todo el petróleo era y es propiedad del Estado y este puede  
disponer del mismo, realmente el pueblo como tal tiene nula participación en este tipo de  
decisiones.  
A esto se le suma que Juan Vicente Gómez, analfabeta, tomó decisiones sobre el  
petróleo firmando compromisos con las compañías americanas por medio siglo. La idea de  
las concesiones deslumbró al gobierno, pues eso representaba un ingreso extraordinario de  
renta por montos nunca antes imaginados, sin tener que invertir en tecnología ni en  
capacitación de personas.  
Ahora bien, a luz de los estudios históricos, resultó visible que, en primer lugar, los  
ingresos de la explotación petrolera tuvieron, en esa época, como primer y gran beneficiario  
a las propias compañías extranjeras puesto que, la regalía dada al Estado era ínfima, casi  
como limosna. A cambio se llevaban todo el petróleo que quisieran. En segundo lugar, la  
escasa proyección de futuro del Estado que bien podía, a partir de un recurso que estaba  
teniendo una alta estima a nivel mundial, producir desarrollo económico, infraestructura, y  
progreso social, no tuvo mayores intereses que los de enriquecimiento propio.  
Ahora bien, retomando el concepto riqueza fácil, fue esa idea, precisamente, la que,  
entre otras razones de mayor peso, produjo el éxodo campesino hacia las ciudades petroleras  
y hacia la capital, también la que produjo una fuerte ola de inmigración de europeos y  
asiáticos en los años 50. Esta idea de riqueza fácil la expone Úslar reiteradamente en varios  
de sus ensayos:  
Los efectos malignos del petróleo se han acentuado desde entonces. Es desde  
entonces cuando ha habido un pleno y alegre abandono a la ola de la riqueza fácil.  
Cuando toda la atención se ha centrado, como la de los botarates y pródigos en  
obtener más dinero. Más dinero que trocar por baratijas. Petróleo convertido en  
holgorio político, en festín, en complicada e inútil maquinaria estatal, en gallera  
de odios políticos, en fiesta patronal pueblerina.7  
7
La otra erosión. En: De una a otra Venezuela, p. 27-28.  
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Pareciera que se pensó que era una riqueza que no tenía impacto directo en el porvenir,  
que tampoco tenía relación alguna con la estabilidad económica del país, ni con los pagarés  
de los asuntos del Estado. Por tanto, era un dinero que se podía despilfarrar. Esa idea la  
reproduce el Estado en sus discursos y formas de comportamiento, y pasa, bajo el mismo  
imaginario, al colectivo.  
Alcanzó, por demás, a todas las capas sociales. Representó una fuerte atracción al  
campesino quien no dudó en abandonar su tierra, su familia, sus costumbres para insertarse  
al trabajo petrolero o para conformar los barrios en la ciudad de Caracas, más desdichados  
aun, pero con más esperanzas que antes. El éxodo se da, sobre todo, porque a pesar de la  
riqueza que estaba entrando al país, el campo siguió la misma ruta de país atrasado y  
diezmado, los hombres de campo seguían arrasados por la pobreza y esto produjo una  
estampida hacia las ciudades en busca de mejorar sus condiciones de vida.  
Pero, una gran mayoría no tuvo la posibilidad de entrar a las petroleras, fue la que se  
ubicó en los alrededores de las ciudades y comenzó a vivir lo urbano sin que ello  
constituyera, necesariamente, mejorar su calidad de vida. Úslar Pietri así lo aprecia:  
“Abandonan la vida rural, sin lograr incorporarse a la vida urbana, en trágica condición de  
desplazados, de refugiados o de perseguidos.”8 Pero, ¿por qué se produce esta onda expansiva  
de la riqueza que atrae a propios y a extraños? La verdad es muy obvia: la riqueza fácil:  
Todos miran los signos exteriores de una riqueza fácil y creciente: Automóviles,  
hermosas casas, fiestas, diversiones, comidas y trajes de lujo. Todos los miran:  
el que llegó ayer con el lío de ropas a la espalda, y el estudiante que sale de la  
Universidad con borla reciente. Todos saben que lo que ayer se compró por diez  
hoy se vendió por veinte. Que el que anteayer puso el tenducho de mercancías  
hoy es un poderoso comerciante que habla de millones con indiferencia. Pululan  
los ejemplos de gentes enriquecidas rápidamente. Enriquecidas en el azar de la  
especulación. No son ejemplos de estabilidad laboriosa, sino de asalto y de azar.  
Todos quieren ser ricos de esa misma manera rápida.  
Sin embargo, señala Úslar, la consecuencia directa de la riqueza fácil es muy  
perjudicial: desarraigo, inestabilidad social, azar. Crea, además, un estatus social de falso  
burgués. Con el Boom petrolero vino una neocolonización, esta vez de los Estados Unidos,  
8
Los refugiados del atraso. En: Las vacas gordas las vacas flacas, p. 13.  
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quienes a través de sus compañías petroleras fueron los primeros en obtener concesiones para  
la explotación, producción y comercialización del petróleo venezolano.9  
De esa relación de dependencia neocolonial norteamericana, surgen nuevas clases  
sociales: En primer lugar, el campesinado no latifundista es disminuido o minimizado al  
sustituir las formas tradicionales de producción. En consecuencia, su relación con los medios  
de producción persiste, es decir, siguen siendo semiproletarios y dependientes del poseedor  
de la tierra; en otras palabras, jornaleros mal pagados, la gran mayoría sin instrucción  
académica que abandonarán definitivamente el campo. Son estos los que pasarán a conformar  
la mayoría de los barrios caraqueños10.  
Por otro lado, se formará la llamada clase media, constituida por profesionistas de  
mediana instrucción que pasarán en la Venezuela petrolera a una condición particular: la de  
empleado público y, por los nuevos profesionales, hijos de los primeros que alcanzarán  
formación universitaria11. La clase media jugará un papel muy importante en esta ola  
desenfrenada de riqueza fácil. Desde el punto de vista de la caracterización psicosocial, en  
Venezuela, tiene unos rasgos muy particulares: mantiene los imaginarios sociales que le  
conceden un estatus privilegiado característico de la clase media, pero, a su vez, se constituye  
en un proletario más.12  
9
La evolución social de la Venezuela contemporánea es la evolución social característica, de un país estructuralmente dependiente de los  
monopolios norteamericanos. En este sentido, infinidad de nexos sociales, agrupamientos, psicología de clase, status entre dominados y  
dominadores, entre explotadores y explotados, se observan en el resto del “Tercer Mundo americano”. Pero hay elementos peculiares,  
estrictamente venezolanos, que la formación económico-social capitalista dependiente arrastra e incorpora a su dinámica. Esos elementos  
se relacionan con nuestro pasado histórico y con nuestra condición de país minero-extractivo. El impacto de la dominación colonial  
imperialista se siente en el terreno de las relaciones sociales con la misma fuerza que en la economía y los cambios demográficos. La  
sociedad metropolitano-imperialista así como exporta capitales y se apodera de la economía venezolana, exporta modelos culturales,  
“patrones de conducta” y hasta “motivaciones cotidianas”. Las clases sociales nacionales, especialmente las de reciente formación, asimilan  
los valores del modo de vida norteamericano y progresivamente se identifican con esos valores. También en el terreno de las relaciones  
sociales funciona un modelo norteamericano de desarrollo. (Brito Figueroa 1996, 822)  
10  
Esa Venezuela pobre envía sus testigos y sus delegados a la otra Venezuela rica. Son los millares de campesinos desplazados que se  
hacinan en los cerros y en los barrios-tablita de nuestras ricas ciudades. Gente sin oficio ciudadano, que apenas habían aprendido a aporcar  
la tierra o a pastorear el ganado, y que vegetan en una vida miserable y marginal, en transitorios oficios sin calificación, como buhoneros,  
cargadores, cuidadores, billeteros o desempleados crónicos o intermitentes, en espera de una riqueza mágica e inesperada, de cuyas filas  
recluta el hampa y la mendicidad sus depravadas tropas. (Úslar Pietri. Materiales para la construcción de Venezuela, p. 11-12).  
11  
Al iniciarse la era petrolera, una nueva perspectiva, iluminada por los valores éticos del capitalismo, se presenta ante las capas sociales  
medias. La economía petrolera condiciona el desarrollo de nuevos grupos intermedios y amplía el mercado del trabajo intelectual limitado  
hasta entonces al campo del ejercicio individual de las “profesiones liberales”, la burocracia y la política. En ese período, en el contexto de  
las nuevas formas de vida económica, superpuestas a la estructura latifundista-tradicional, se configura la morfología de las capas sociales  
medias de Venezuela contemporánea, especialmente de la pequeña burguesía intelectual, que es la capa en la que se observa un mayor  
desarrollo de la autoconciencia grupal, desde el punto de vista de los intereses y aspiraciones de la pequeña burguesía en conjunto. (Brito  
Figueroa 1996, 841)  
12  
Los sectores de la clase media que se transforman en asalariados se incorporan a la clase obrera, pero psicológicamente continúan  
conectados con la clase media. El origen es de clase media, los modelos culturales son de clase media, los hábitos de vida hasta las  
aspiraciones políticas continúan siendo de clase media, aunque muchas veces esas aspiraciones políticas estén racionalizadas con  
motivaciones socialistas o seudorrevolucionarias. (Brito Figueroa 1996, 844)  
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Allí se incorporarán los profesionales recién egresados de las universidades, de  
formación intelectual marxista. Pero, cuando estos entran al juego de dependencia, chocarán  
sus valores de formación con los valores de la sociedad de consumo. Algunos se dejarán  
arropar por la ola desenfrenada de la riqueza y se plegarán a los partidos políticos de la  
Venezuela democrática y, otros, constituirán intelectuales desplazados por el mismo sistema,  
pero con los privilegios de la academia.  
En otros casos, los profesionales de clase media, al obtener un sueldo medianamente  
alto podían costearse ciertos lujos como los viajes al exterior, principalmente a Miami, ciudad  
a la que iban de shopping, a tomar whisky y a aparentar más de lo que podían costear. Todo  
en función de ser aceptados en las capas sociales más altas, de codearse en fiestas y reuniones,  
en inauguraciones de obras de artes, etc. Es lo que Úslar llamó la Venezuela artificial.  
Artificial porque vivían en un estado imaginario, solo de las apariencias: “Lo cambiamos por  
burocracia, por festejos, por gastos de propaganda, por importaciones de lujo, por perfumes  
de París, sedas de ornamentación, es decir, cosas de consumo que no se reproducen, lujo,  
placer, ruido, humo. Cambiamos petróleo por baratijas”.13  
Conservar la apariencia y el nivel de vida artificial conlleva a una angustiosa búsqueda  
de dinero fácil. Búsqueda que se transformó, prontamente, en corrupción, en cabalgamiento  
de horarios en el trabajo, en abandono de sus funciones, en una falsa y doble moral colectiva,  
en endeudamiento, en una creciente afición por las loterías y los juegos de azar. Se sufre  
mucho viviendo en un nivel de vida artificial porque se es quien no se es y se lucha por seguir  
siéndolo.14  
Úslar-Pietri denomina esta situación como una lotería. En el ensayo El festín de  
Baltazar ilustra a manera de analogía con la historia bíblica cómo la idea de riqueza  
encegueció y encandiló de tal manera a los venezolanos que se perdió la perspectiva: “La  
verdad es que se ha gastado en holgorio político, en desordenadas prodigalidades de ganador  
de lotería, en festín de Baltasar” (Úslar Pietri 1973, 64). Pero, lo que él le parece más terrible  
13  
La otra erosión. En: De una a otra Venezuela, p. 26.  
14  
Contra ese estado de cosas no se lucha con prédicas morales. Poco pueden hacer los Sermones contra una realidad económica y social  
que es por definición más fuerte que ellos. Mientras una Venezuela artificial goce o parezca gozar de los beneficios y las fruiciones de la  
riqueza petrolera, la Venezuela real se sentirá sin arraigo en su suelo, mal avenido con su suerte y dispuesto a la aventura. No puede trabajar  
quien tiene la cabeza y el corazón puestos en un el azar mágico. (De una a otra Venezuela, p, 64)  
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y se convierte en la piedra que lleva Prometeo en su espalda es pensar en qué será de los  
venezolanos y del país cuando el petróleo desaparezca.  
El apocalíptico petróleo o la transitoriedad  
Al imaginario de riqueza fácil, se le suma el de la transitoriedad, por su concepto  
primigenio asociado al concepto de mina. Cuando se inician las fases de exploración y  
explotación petrolera, el país no contaba con la legislación apropiada y comienza a manejar  
el negocio sobre la base de la legislación que regía a las minas. Desde el punto de vista de  
los imaginarios sociales, se asienta la idea de mina y esto trae consigo la idea de riqueza  
momentánea, riqueza fácil, riqueza transitoria o “imaginario de país mineral” (Dávila 2005,  
367). Este imaginario de país mineral crea unas condiciones socio-culturales muy  
particulares, en especial el de la transitoriedad.  
Las condiciones rentísticas ya estaban dadas cuando Úslar Pietri hace sus análisis y él  
proponía, como parte de la inversión de esas rentas, fortalecer el campo y las industrias no  
petroleras, ramas que pudieran crear una fuente productiva de riqueza no dependiente del  
transitorio petróleo para que cuando acabara, el país no quedara de manos vacías.15 Es decir,  
su tesis no era sobre el petróleo per se, sino sobre lo que el venezolano podía hacer con esa  
riqueza momentánea, en las consecuencias sociales, culturales y morales que directamente o  
indirectamente ha dejado el petróleo:  
El verdadero mal, el mal casi irreparable, no está en que se haya evaporado el  
costo de veintiocho urbanizaciones del Silencio sin que se haya hecho ninguna,  
sino en que se ha pervertido, Dios sabe hasta qué profundas fibras, el sentido de  
la economía en el pueblo venezolano.16  
Para Úslar-Pietri, lo más importante es la conciencia de pueblo, de nación, la formación  
para el progreso. Y, sobre todo consideraba que esa era la hora exacta para la transformación  
15  
La Venezuela por donde está pasando el aluvión deformador de esta riqueza incontrolada no tiene sino dos alternativas extremas. Utilizar  
sabiamente la riqueza petrolera para financiar su transformación en una nación moderna, próspera y estable en lo político, en lo económico  
y en lo social; o quedar, cuando el petróleo pase como el abandonado Potosí de los españoles de la conquista, como la Cubagua que fue de  
perlas y donde ya ni las aves marinas paran, como todos los sitios por donde una riqueza azarienta pasa sin arraigar, dejándolos más pobres  
y más tristes que antes. (De una a otra Venezuela, p. 66.)  
16  
El festín de Baltazar. En: De una a otra Venezuela, p. 20.  
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del país. De hecho, considera que habría sido mejor que nunca hubiera aparecido el petróleo.  
Pero ya estaba y era una coyuntura perfecta para hacer de Venezuela una gran Nación,  
próspera y evolucionada. Por tanto, su tesis versaba sobre lo que con el dinero petrolero podía  
hacerse. Además, proponía también la educación de la sociedad venezolana cuyos frutos a  
mediano plazo supondrían una mejora en la organización y estructuración de lo petrolero y  
del país en general.  
La tesis de la siembra petrolera es de 1936 y, posteriormente, la irá madurando y  
reiterando. En un lapso de trece años aproximadamente, pasa de una postura de advertencia  
calmada sobre lo que debía hacerse, a la desesperación que comienza a manifestar en sus  
próximos libros de ensayos sobre el tema.17 Pero, para 1949 cuando se publica De una a otra  
Venezuela, ya comienza a dar visos de una advertencia desesperada acerca de la  
transitoriedad del petróleo. Se hace desesperada en la medida que él observa cómo pasan los  
años y cómo el Estado venezolano se vuelve un gigante que devora insaciablemente las rentas  
petroleras en proyectos rimbombantes y extraordinarios, importantes, sí; pero no son los que  
asegurarían el porvenir, lamentablemente nada hace por aprovechar esto en beneficio del  
país:  
Lo que pasa es que, no habiendo cambiado la capacidad real de producir riquezas  
de la nación, no habiéndose modificado la verdadera base de su economía, el  
petróleo, el transitorio petróleo como un dinero llovido del cielo nos ha permitido  
todos estos lujos. En el fondo somos como un hombre que vive de prestado.  
Nuestra capacidad de producir riquezas no se ha modificado para permitirnos  
pasar más allá del plato de caraotas, la alpargata y el caballo de silla, pero el maná  
petrolero nos permite olvidarnos de eso, no ver la realidad, y construir  
rascacielos, volar Constellations, y comer huevos americanos, carne argentina,  
azúcar cubana, frijoles antillanos. Todo eso es artificial, porque todo eso no es  
sino un don transitorio del petróleo transitorio.18  
Son tres las causas que reitera como advertencia desesperada: a) El petróleo es un  
producto no renovable y con fuerte competencia en los mercados mundiales. b) Venezuela  
17  
La lección de este cuadro amenazador es simple: urge crear sólidamente en Venezuela una economía reproductiva y progresiva. Urge  
aprovechar la riqueza transitoria de la actual economía destructiva para crear las bases sanas y amplias y coordinadas de esa futura economía  
progresiva que será nuestra verdadera acta de independencia. Es menester sacar la mayor renta de las minas para invertirla totalmente en  
ayudas, facilidades y estímulos a la agricultura, la cría y las industrias nacionales. Que en lugar de ser el petróleo una maldición que haya  
de convertirnos en un pueblo parásito e inútil, sea la afortunada coyuntura que permita con su súbita riqueza acelerar y fortificar la evolución  
productora del pueblo venezolano en condiciones excepcionales. (Los venezolanos y el petróleo, p. 24-25.)  
18  
La nación fingida. En: De una a otra Venezuela, p. 47.  
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no tiene una política petrolera internacional. Y, c) el consumo exacerbado del ingreso  
petrolero, mal invertido, malbaratado, despilfarrado, esfumado en sueldos y dádivas, dinero  
que no es riqueza.19  
La consecuencia directa del manejo de los hidrocarburos bajo la perspectiva de renta  
es el distribucionismo, pensar seriamente que el petróleo es de todos y por tanto debe ser  
repartido:  
Esta curiosa doctrina del laborismo sin trabajo creador y de la distribución de  
riqueza sin creación de riqueza no puede conducir sino a la quiebra nacional, a la  
inflación y al daño directo a las clases populares que son sus primeras y más  
dolorosas víctimas.20  
Ya con anterioridad había expuesto: “La riqueza pública venezolana reposa en la  
actualidad, en más de un tercio, sobre el aprovechamiento destructor de los yacimientos del  
subsuelo, cuya vida no es solamente limitada por razones naturales…”21 De manera tal que  
el fin de este recurso es inminente puesto que se trata de una fuente no renovable y el capital  
obtenido de los ingresos que cobra el Estado venezolano por ser su propietario solo tiene para  
Úslar un destino legítimo: la inversión.  
De hecho, pone plazos. En De una a otra Venezuela (1949) tiene un ensayo titulado  
“10 años para salvarnos”. En él cita a la propuesta del entonces secretario del interior y  
justicia de los EEUU sobre buscar algún sustituto sintético del petróleo. Úslar saca cuentas  
con base en la cantidad de reservas petrolíferas. El plazo pudiera ser de 10, de 20 de 40, pero  
plazo, al fin y al cabo; tiempo en el cual se debía trabajar concienzudamente para transformar  
la economía del país.  
Por su parte, la política petrolera debía ser preventiva. Es decir, comenzar a hacer con  
el petróleo una nación que pueda vivir sin él y propone que mientras eso ocurre, Venezuela  
debe estar atenta y alerta de los mercados mundiales y de intervenir, en la medida de lo  
posible, sobre el destino mundial del petróleo. Lamentablemente, ni siquiera eso: “Tenemos  
19  
Se ha gastado en sueldos, en dádivas, en ensayos, en tanteos, en complacencias, en todo eso que tan pintorescamente ha llamado el  
presidente de la Junta de Gobierno “coger goteras”. (El festín de Baltazar. En: De una a otra Venezuela, p. 20)  
20  
Una doctrina de anti-desarrollo. En: Las vacas gordas y las vacas flacas, p. 131.  
21  
Sembrar el petróleo. En: Los venezolanos y petróleo, p. 24.  
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en nuestras embajadas muchos agregados culturales, pero casi ninguno dedicado a estudiar  
la cuestión petrolera.”22  
A pesar del poco interés del gobierno y del país, la política petrolera mundial es algo  
de lo que depende la vida entera del país. Úslar hace un análisis de datos estadísticos.  
Demuestra, a través de varias cifras, cómo el país no estaba ni produciendo, ni ofreciendo  
empleo ni creciendo económicamente y llega a la conclusión de que:  
Todo esto revela que no tenemos ni un sistema de aprovechamiento satisfactorio  
de nuestros recursos naturales, como lo indican las bajas cifras de inversión y  
crecimiento de riqueza, ni tenemos tampoco un sistema de aprovechamiento de  
nuestro capital humano, como lo revelan las cifras del bajo rendimiento  
educacional, la impreparación para el trabajo y el volumen de desempleo.2334  
En este sentido, es preciso ver que el manejo de los recursos del Estado, por concepto  
de renta petrolera se esfumaba rápida y trágicamente sin haber sido aprovechado más que  
para deformar los valores morales del venezolano. Por eso, la transitoriedad del mismo  
implica un riesgo grande pues, no solo se trata de que haya pasado una riqueza que pronto se  
esfumaría como una ilusión, sino que esa riqueza transformó y deformó la cultura, los valores  
y los imaginarios. Por eso, la visión del fin de petróleo para Úslar es apocalíptica.24  
Por otro lado, las instituciones, sus formas de organización y relación de los bienes de  
exportación manejados antes del boom petrolero, dirigieron e influyeron directamente en las  
políticas asumidas por el Estado para manejar lo petrolero. A esto él lo llama “Dependencia  
de ruta”25, o, lo que es lo mismo una continuada estructura político-cultural que influyó en  
22  
Una política petrolera internacional. En: De una a otra Venezuela, p. 75.  
23  
Algunas estadísticas para reflexionar sobre el porvenir. En: Las vacas gordas y las vacas flacas, p. 119  
24  
Si no se modifican nuestras circunstancias actuales un descenso importante de la actividad petrolera significaría una verdadera catástrofe  
económica y social para este país. No habría divisas para pagar los más elementales e insustituibles insumos de nuestra actividad industrial,  
las rentas del Estado descenderían a niveles insignificantes para las necesidades que hoy atendemos, se desataría una ola de desempleo, la  
inflación monetaria y de carestía de la vida y el país caería en una caótica y destructiva etapa de desesperación colectiva. (El tiempo contra  
nosotros. ¿Tiene porvenir la juventud venezolana? En: Las vacas gordas y las vacas flacas, p. 12.)  
25  
Analizamos cuatro aspectos relevantes del marco institucional existente antes de la llegada del petróleo. (…) la centralización del poder  
económico y político en manos del gobierno central y ella llevó a que surgiesen formas particulares de asignación y distribución de la renta  
petrolera. En segundo lugar, estudiamos el estado del respeto a los derechos de propiedad en el siglo XIX venezolano y mostramos que su  
debilidad facilitó la rápida concentración de los recursos petroleros en manos del Estado venezolano y su uso para mantener estructuras  
políticas de amplio alcance, así como para obstaculizar la implementación de políticas redistributivas consistentes con la eficiencia  
económica. Posteriormente, pasamos a discutir las dificultades de los gobiernos prepetroleros para asegurar la provisión de bienes públicos  
y la forma en que esas dificultades sesgaron la utilización de los recursos petroleros después de 1920. Por último, mostramos cómo la  
debilitada posición política de las clases exportadoras en la Venezuela pre-petrolera llevó a que no se adoptasen políticas consistentes con  
una atenuación del efecto desindustrializador de la enfermedad holandesa, debido a que el sector comerciante y financiero había asumido  
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los comportamientos posteriores, a pesar del cambio radical de economía. Fundamentalmente  
podría achacársele a la situación de atraso cultural y de formación que ya tenía Venezuela.  
Otros autores ven el error en la idea de que el petróleo es propiedad del Estado. Esto  
trajo consigo algunas consecuencias. La mayoría debido a la inexperiencia y falta de  
preparación tecnológica, científica y humana para dar frente al petróleo. Por tanto, la salida  
más expedita emanada del gobierno fue rentar la tierra, paradójicamente no era la tierra lo  
que interesaba a las compañías extranjeras sino el petróleo. Y de allí vino la discusión acerca  
de cómo podía permitirse que los extranjeros fueran los que manejaran el negocio petrolero  
y se vio como una falta de nacionalismo.26  
Conclusiones  
El análisis hermenéutico de los textos ensayísticos de Úslar-Pietri en diálogo con la  
historia económica de Venezuela y vistos como textos que encajan en el contexto particular  
de producción, permitió formular la visión del autor sobre uno de los asuntos prioritarios de  
la Venezuela del siglo XX. De acuerdo con él, el país no tenía la preparación adecuada para  
desarrollar una política económica moderna y consistente con la envergadura que el negocio  
ameritaba. El petróleo explota en una Venezuela débil políticamente hablando, pobre,  
desmembrada, incomunicada y analfabeta. Es decir, presa fácil de la neo-colonización por  
parte de los imperios extranjeros. En consecuencia, produjo un cambio de vida radical; de ser  
una economía agraria y de lenta evolución, pasó a una economía de minas (bajo el concepto  
primigenio del negocio petrolero), voraz, acelerada, moderna y urbana, con fenómenos  
sociales complejos como el éxodo campesino, inmigraciones, desarrollo de barriadas  
incontroladas, democratización política, entre otros. Producto de tantos cambios en tan poco  
tiempo que dan paso a un nuevo ser, con unos valores muy diferentes a los manejados hasta  
entonces: el azar, la riqueza fácil, la falsa esperanza, la transitoriedad, la vida minera.  
una posición políticamente dominante en la Venezuela de principios del siglo XX. (…) En esencia, nuestro argumento es que el caso  
venezolano constituye un claro ejemplo del fenómeno de dependencia de ruta (path-dependence), en el cual el efecto de shocks externos  
sobre la economía depende de las configuraciones institucionales establecidas antes de que esos shocks ocurriesen. (Rodríguez 2004, 6)  
26  
La miseria Nacional era cognoscitiva: al desplazar el potencial industrial del petróleo a su dimensión fetiche de renta (dinero que manaba  
como resultado de la propiedad de tierra), el único asunto que habría que resolver era el de su distribución: dónde, cómo, o a quién.  
(Rodríguez 2004, 120).  
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Por otro lado, el manejo rentístico de los ingresos petroleros convirtió al Estado  
venezolano en un monstruo todopoderoso e incontrolable; creando un sistema burocrático y  
una dependencia pública del empleo. Las advertencias de Úslar-Pietri no tuvieron eco ni en  
los intelectuales ni en el gobierno por ser de derecha y porque no les interesó nunca, de modo  
que estas advertencias se materializarán muchos años después cuando cambia el sistema  
político y la industria petrolera entra en decadencia. La imagen de Nación petrolera es una  
triste imagen de subdesarrollo que no supo aprovechar la riqueza de las rentas para lograr el  
desarrollo económico y el bienestar de sus ciudadanos. Una imagen de desorden, de  
despilfarro, de corrupción, de ineficacia extrema.  
Los textos ensayísticos de tema petrolero de Úslar Pietri son la evidencia de un autor  
comprometido con su época que analizaba al país desde las ventajas que tuvo por su herencia  
familiar, un hombre que pudo educarse y recibir influencias de muchas culturas, codearse  
con intelectuales y viajar. Pero, más allá de lo que sus detractores siempre señalan, esa visión  
que en la mayoría de los casos obvió a quienes no tuvieron las ventajas de él, debe además  
considerar que no se quedó en la crítica puesto que, su apuesta por el hacer desde el cargo  
que ocupó en educación hasta el compromiso de difusión cultural que mantuvo en su  
programa televisivo, son la prueba fehaciente de su accionar y la determinación de apostar  
por Venezuela hasta su último aliento.  
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