Praxis Pedagógicas sustentadas en la lúdica para el desarrollo de las competencias
socioemocionales
Revista Actividad Física y Ciencias Año 2026, vol. 18, Nº2. Segundo semestre julio - diciembre
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distanciarse de los paradigmas conductistas-positivistas —anclados en lo mensurable— para
explorar la subjetividad y el universo simbólico del sujeto que juega.
Bajo esta mirada, el rol del educador se transforma radicalmente en el de un mediador de
conflictos y facilitador de experiencias vivenciales. Para Yagüe (2018), la lúdica configura la
atmósfera necesaria para que la rigidez tradicional sea sustituida por la frescura dinámica,
garantizando una seguridad psicológica que es la base de la edificación integral del individuo.
Según Gallardo y Gallardo (2021), el juego opera como un mecanismo de interpretación del tejido
cultural, permitiendo que el niño asimile el mundo físico y los valores sociales de manera orgánica,
ya que el diseño del ambiente lúdico motiva al sujeto a mantener un equilibrio afectivo para
alcanzar el objetivo propuesto. En última instancia, la integración de una lúdica con rigor
pedagógico garantiza que el uso adaptativo de las emociones se consolide como una herramienta
de pensamiento crítico y acción asertiva en el desarrollo del estudiante.
Finalmente, esta praxis garantiza que el Modelo Pentagonal deje de ser una prescripción
externa para convertirse en una herramienta de pensamiento crítico. Al jugar, el estudiante se
sumerge en una valoración constante de sus manifestaciones emocionales y las de sus pares para
adaptarse al flujo del juego (Salovey & Mayer). Esta integración de una lúdica con rigor
pedagógico asegura que el desarrollo socioemocional sea, ante todo, una experiencia de vida
compartida y solidaria (Sierra, 2022). Su implementación exitosa requiere, por tanto, de una
formación docente robusta capaz de equilibrar el goce estético con el aprendizaje profundo.
Estrategias lúdicas para el desarrollo de las Competencias Socioemocionales
El diseño y aplicación de estrategias lúdicas para el desarrollo de las competencias
socioemocionales, bajo el rigor del modelo de Bisquerra (2020), constituye un eje fundamental
para transformar la realidad pedagógica desde la integralidad. En el contexto específico de las
Instituciones Educativas Rafael Núñez, Simón Araujo y La Unión en la ciudad de Sincelejo, Sucre,
estas estrategias adquieren una relevancia social profunda, al responder a las necesidades
particulares de la Educación Básica Secundaria en el territorio colombiano. En este contexto
educacional, la lúdica se erige como el medio esencial para el fortalecimiento del ser, posibilitando
a los estudiantes la exploración y la comprensión de su universo afectivo de manera creativa, en
un entorno donde la convivencia y la resiliencia son pilares del éxito escolar.
Se destaca el impacto de las estrategias lúdicas sobre el desarrollo de competencias
socioemocionales, toda vez que, al jugar los niños ponen en práctica la empatía, la cooperación y
la negociación. Al respecto, Villalva y Copo (2020), afirman que la implementación de estrategias
lúdicas facilita al docente la transformación de su estilo de enseñanza, al procurar elementos
pedagógicos enmarcados en un proceso donde el estudiante se involucra de manera protagónica.
Esta transformación adquiere relevancia vital, en virtud de que la inteligencia emocional, facilita
la comprensión de las necesidades, pensamientos y vivencias del ser humano. Asimismo, el juego