Reseña  
Puig Llano Luisa. Armarse de argumentos.  
Persuadir y algo más con la palabra. México:  
Debate, 2021, 461 págs.  
Enrique Meléndez Zarco  
Es licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas y  
maestro en Lingüística Hispánica, ambos títulos  
obtenidos con mención honorífica por la UNAM. Autor  
de la obra El sabor de lo prohibido: eros y tánatos  
(voces del tabú mexicana), así como de reseñas,  
capítulos de libro, artículos y notas publicadas en  
México y el extranjero. Formó parte del Seminario  
Universitario de Estudios del Discurso Forense y fue  
colaborador en la Orientación Interdisciplinaria de  
Estudios Sociodiscursivos de la UNAM. Es miembro  
activo de la Asociación Latinoamericana de Estudios  
del Discurso (ALED-México)  
y
del Seminario  
Permanente de Análisis del Discurso en el Posgrado en  
Lingüística de la UNAM, donde coordinó el ciclo de  
Discurso y humor. Sus líneas de investigación son el  
léxico, la gramática, la pragmática y el análisis del  
discurso.  
El estudio de la argumentación cuenta con una larga tradición en el campo del  
lenguaje y se extiende secularmente desde la antigüedad clásica hasta la época  
contemporánea. En México, una de las investigadoras que más se ha dedicado a su análisis  
pormenorizado, a la luz de una gama muy amplia de discursos tales como el literario, el  
político, el amoroso o el religioso, ha sido la Dra. Luisa Angélica Puig Llano, del Centro de  
Poética del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM. Durante décadas, la  
investigadora se ha ocupado de llevar a cabo estudios muy originales y pioneros en su ámbito,  
desde una óptica de la retórica clásica, en un diálogo constante con las teorías lingüísticas  
modernas dentro de la semántica, la pragmática y el análisis del discurso, con énfasis en la  
argumentación de textos fundamentalmente en español y en francés. De ello dan cuenta libros  
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suyos como La realidad ausente: teoría y análisis polifónicos de la argumentación (2000),  
El discurso y sus espejos (2009), así como Retórica, argumentación y política: lecturas e  
interpretaciones (2015), por mencionar solo algunos ejemplos de su amplia e  
interdisciplinaria producción. En esta ocasión, examinaremos una de sus obras más recientes:  
Armarse de argumentos. Persuadir y algo más con la palabra (2021), publicada bajo el sello  
de la editorial Debate.  
La obra consta de 461 páginas, que se organizan en dos grandes rubros, presentados  
de manera cronológica, y que suman un total de 12 capítulos, independientes al preámbulo y  
al apartado introductorio que la conforman. El primer rubro se intitula “La argumentación en  
la época clásica” y se desarrolla en cuatro capítulos que fungen como un encuadre perfecto  
para el lector; el segundo se denomina “La argumentación en la época moderna” y se extiende  
a lo largo de ocho capítulos, en un tenor más orientado a la reflexión lingüística especializada.  
En cuanto a la primera parte, la autora ofrece como contexto los orígenes más antiguos sobre  
el discurso y la praxis retórica: la importancia de lo verosímil, el trabajo de los primeros  
grandes maestros sofistas en tanto que precursores de dicha área, con especial atención a dos  
de las grandes obras conservadas, que son El encomio de Helena de Gorgias de Leontini y  
La Retórica de Aristóteles; el uno considerado el primer maestro reconocible en la historia  
de la retórica y el otro, el responsable del primer gran texto fundador de la disciplina.  
Asimismo, se incluye un apartado analítico referente a Shakespeare como uno de los autores  
ingleses que mejor supo asimilar la enseñanza de los clásicos en obras excepcionales como  
Julio César (1693), de la cual se destaca el discurso de Bruto y Marco Antonio, así como la  
trascendencia de las figuras retóricas vistas no como simples ornamentos, sino como recursos  
poderosos de la persuasión y la argumentación.  
En la segunda parte, pasamos del siglo IV antes de nuestra era a la época  
contemporánea, a fin de ofrecer un panorama y análisis muy diversificado sobre algunas de  
las concepciones, instrumentos y métodos que se han generado en el campo de las ciencias  
del lenguaje y en torno a la práctica argumentativa moderna. Dentro del crisol de perspectivas  
que aún hoy sigue siendo referencia en el ámbito de la lingüística, dentro de la semántica, la  
pragmática y el análisis del discurso, sobresalen el modelo de Toulmin, desde una perspectiva  
lógica de la argumentación; los trabajos sobre enunciación, pragmática, polifonía y la Teoría  
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de la Argumentación en la Lengua de Oswald Ducrot; la Teoría pragma-dialéctica de Frans  
H. van Eemeren y Rob Gootendors, madurada por el grupo de Ámsterdam; los estudios sobre  
el ethos y el pathos, de suma relevancia, a saber, en el discurso político, entre otros. Concluye  
esta segunda y última parte con un análisis semántico-argumentativo que elabora la autora  
sobre la expresión hispánica mujer fácil, desde la Teoría de los bloques semánticos de Oswald  
Ducrot y Marion Carel, con que agudamente se pone de manifiesto el modo como se ligan  
conductas lascivas socialmente reprochables a ella, en comparación, por ejemplo, con el  
hombre quien es vinculado con un comportamiento típicamente positivo. Se trata, en efecto,  
de una reflexión que incluso puede ser recuperable a la luz de la vigente reflexión sobre los  
estudios de género, de manera que nuevamente vemos la pertinencia y actualidad de las  
herramientas y posibilidades que este libro nos otorga en un vector argumentativo. Dicho de  
otro modo, la autora ofrece al lector las herramientas necesarias para hacer un estudio crítico  
sobre el género, con una metodología y evidencia constatable, más allá de una simple  
valoración o elucubración sobre el tema. Ello comporta, sin duda, un beneficio y un motivo  
de progreso para los estudios argumentativos, sobre todo, aquellos que tocan circunstancias  
y problemáticas actuales que pueden resultar polémicas en distintos sectores de la sociedad  
y, por ello mismo, de indudable valor para la discusión política y académica.  
Así pues, el libro conjuga una dosis muy equilibrada tanto de teorías actuales y  
tradicionales como de propuestas de análisis, ancladas a la lengua y al discurso, en relación  
con la práctica argumentativa de los sujetos hablantes; propuestas que incluyen no solo el  
trabajo de connotados estudiosos a nivel internacional, sino también análisis propios que la  
autora ha ido realizando desde muy diversos ángulos en el transcurso de los años, lo que abre  
el abanico de posibilidades de objetos y temas de estudio. Un rasgo positivo que, sin duda,  
distingue a este libro es su acusada amplitud y variedad no solo en lo que concierne a las  
concepciones y métodos de análisis que lo integran, sino también al vasto público al que va  
dirigido, el cual comprende lo mismo a especialistas que a todos aquellos interesados en este  
complejo ámbito en que se involucran capacidades cognitivas muy elaboradas y, como a la  
letra se dice, de aparición no temprana en el marco de la evolución y el desarrollo universal  
humano.  
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Del plexo de posibilidades investigativas que el mundo de la argumentación puede  
desplegar, la académica se centra en corrientes y teorías que resaltan el carácter polifónico,  
dialógico e intertextual de la práctica argumentativa, donde el auditorio ocupa un lugar  
primordial y donde el empleo del discurso se fundamenta en una interactividad desde la cual  
se construye socialmente el sentido. El libro es, pues, un escrito muy actualizado que rebasa  
las fronteras tradicionales de la lingüística más hermética y gramatical, enfocada en  
dimensiones morfosintácticas, para dar cabida al mundo discursivo y, por ende, a un nivel  
transoracional con codificaciones lingüísticas y extralingüísticas múltiples. La clase de  
reflexiones e interpretaciones que el lector podrá encontrar en este libro engloban diversos  
tipos y géneros discursivos, así como diferentes análisis lingüísticos sobre partículas y  
expresiones del español. En ese sentido, se aleja de ser una mera exposición de contenidos  
formulados por otros o bien del simple recuento histórico en torno a la investigación sobre la  
argumentación, para dar espacio a un diálogo maduro e interesante a partir de una cuidadosa  
selección de textos, concepciones y métodos que conscientemente se han elegido y con los  
cuales se van destacando las diversas aristas de la argumentación, si bien subrayando una  
dimensión eminentemente lingüística y discursiva. Se puede decir, en efecto, que la  
investigadora nos muestra la argumentación en un formato poliédrico, esto es, no centrándose  
en un aspecto particular de la argumentación, sino mostrando sus diversas facetas y  
estrategias que, sin duda, le confieren una complejidad y una ubicuidad discursiva.  
En síntesis, el libro Armarse de argumentos. Persuadir y algo más con la palabra  
cumple a cabalidad con lo prometido desde sus primeras páginas y, aun, con lo establecido  
en su mismo título: equipar a los interesados con los conocimientos e instrumentos profundos  
y necesarios para ahondar y analizar crítica y profesionalmente las diversas prácticas  
argumentativas del mundo pretérito y contemporáneo, así como para disponer de los  
fundamentos persuasivos deseados para elaborar argumentaciones eficaces por medio de las  
estrategias múltiples que entraña el uso contextualizado de la palabra.  
La argumentación es una parte indispensable en la vida pública y privada de cualquier  
ser humano, de ahí que esta obra comporte un regalo académico de indudable valor para todo  
el público interesado en este campo. Si bien en el libro hay términos y concepciones que,  
como dije antes, se inclinan hacia una reflexión más lingüística, cualquier lector podrá seguir  
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sencillamente la argumentación que ostentan sus páginas, gracias a un acompañamiento  
ameno, riguroso, ejemplificado y, sobre todo, didáctico que cuida impecablemente la autora.  
Más que una introducción, el libro nos dirige a las entrañas de la argumentación, a sus  
hallazgos y a las cuestiones aún no resueltas, dejando claro los límites que son de suyo  
inherentes a cualquier trabajo, lo que constituye una honestidad y una madurez a la obra, y  
lo que incita también a su estudio para seguir descubriendo más sobre él.  
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