Introducción
La conciencia fonológica, concebida como la habilidad para identificar y manejar de
modo consciente los segmentos sonoros de la lengua (Arancibia et al., 2012), actualmente se
asocia a la adquisición de la lectura en los niños. En educación inicial, esta relación entre
conciencia fonológica y prelectura es importante, debido a que los niños inician este
aprendizaje mediante la adquisición de habilidades prelectoras, apropiándose del principio
alfabético, según el cual van descubriendo la relación entre los aspectos sonoros del habla y
la palabra escrita. Se trata de que los niños vayan alcanzando un nivel mínimo de conciencia
fonológica que les permita descubrir la correspondencia grafema-fonema, es decir, que a cada
sonido (fonema) le corresponde un grafema o viceversa, y de este modo, les resulte fácil
descomponer el código ortográfico. Para ello, el niño tiene que discriminar las letras,
atribuirles un sonido y sintetizar dos o más fonemas para leer sílabas y palabras.
La investigación describe la conciencia fonológica integrada por varios componentes
que, en el proceso de adquisición, se van conformando evolutivamente. Arancibia et al.
(2012) reconocen la integración de la conciencia fonológica por varios componentes con
distintos niveles de complejidad, según los procesos que los sujetos realicen sobre ella. Esta
perspectiva coincide con Araya (2019) y Padilla Álvarez (2023), al destacar que las
experiencias en las que los niños han sido partícipes en la construcción y desarrollo del
lenguaje en general son la base del desarrollo lingüístico e inciden en la consolidación de la
conciencia fonológica, esencial en el lenguaje oral y en la adquisición de habilidades de
lectura inicial. Por lo que se reconoce, de igual modo que, en este desarrollo, la función
simbólica del lenguaje adquirida por el niño en un entorno familiar adecuado, marca un logro
cognitivo importante, puesto que, a la vez que consolida su conciencia fonológica y le
permite descubrir el mundo que le rodea al atribuirle significado, le ayuda a representar, por
medio de palabras, los objetos, seres, sentimientos y experiencias. Gracias a ella, se va
configurando su universo simbólico, fundamento de la organización del pensamiento.
Por ello, la relación entre lenguaje y habilidades de prelectura es esencial. El lenguaje
proporciona al niño una base desde la cual explora el mundo y, a su vez, la lectura inicial
aumenta aún más las competencias de lenguaje, en sus primeros años. En esta integración
recíproca se va dando la toma de conciencia fonológica, importante en la adquisición del