DIMENSIÓN LÚDICO-ESPIRITUAL EN EL PREESCOLAR: UNA APROXIMACIÓN TEÓRICA DESDE LA COSMOVISIÓN
ADVENTISTA.
La teoresis didáctica en el nivel inicial
inserta en una lucha frontal contra la colonialidad
del poder que marginaliza lo sagrado en el currículo
trasciende la mera ejecución de estrategias
instruccionales para situarse en una dimensión
donde el Ser-Hacer docente se configura como un
acto de mediación espiritual. Esta perspectiva
dialéctica tensiona la visión tradicional del maestro
como instructor técnico frente a la del arquitecto de
ambientes lúdicos que permiten el encuentro del
niño con lo sagrado. Nicolescu (2002) fundamenta
que esta visión transdisciplinaria es necesaria para
integrar los diversos niveles de realidad que
convergen en la psique infantil, donde no existe
división entre lo material y lo trascendente.
Asimismo, la socioformación propone que el
aprendizaje debe orientarse hacia proyectos de vida
éticos que den sentido a la existencia desde la
infancia temprana (Tobón, 2017). Por tanto, la
didáctica en el preescolar adventista se instituye
como una praxis de resistencia frente al
reduccionismo secular imperante en la región. En
consecuencia, teorizar la enseñanza implica
reconocer la espiritualidad como el núcleo que
dinamiza la formación integral del infante.
público.
Quijano
(2000)
advierte
que
el
eurocentrismo cognitivo ha impuesto una visión
racionalista que despoja al acto educativo de su
dimensión metafísica y comunitaria ancestral. Ante
esta alienación, surge la necesidad de una
pedagogía que restituya la voz de la fe y valore el
cuidado socioecológico como una manifestación
del amor de Dios hacia la creación. Gadotti (2003)
plantea que la eco-pedagogía es el camino para
reconciliar al ser humano con su ecosistema vital,
visión que armoniza perfectamente con la
mayordomía
cristiana
enseñada
desde
el
preescolar. Descolonizar el currículo inicial
implica, por tanto, reconocer al docente como un
líder espiritual que agencia la soberanía pedagógica
desde la identidad bíblica. La labor docente es, bajo
esta óptica, un ejercicio de libertad ontológica que
desafía la hegemonía del pensamiento positivista.
Finalmente, el
pensamiento
complejo
proporciona el andamiaje teórico para comprender
el aula de preescolar como un tejido interconectado
de relaciones biológicas, sociales y espirituales
indisolubles. Morin (1999) argumenta que la
fragmentación del conocimiento impide enfrentar
las incertidumbres de la condición humana,
exigiendo una visión holística que articule lo local
con lo global y lo finito con lo infinito. La lógica
del tercero incluido habilita la integración de la fe
y la razón en un espacio didáctico donde la lúdica
actúa como el elemento mediador de síntesis
creativa. Este enfoque permite que la norma
El enfoque lúdico se erige como el núcleo
ontológico donde el niño preescolar significa y
procesa su realidad axiológica mediante la
exploración espontánea y el goce creativo. Los
hallazgos en neuroeducación sugieren que la lúdica
no es una labor periférica, sino el motor
neurobiológico que facilita la aprehensión de
valores complejos de forma natural y significativa.
Maturana (1997) sostiene que el aprendizaje ocurre
en el convivir, donde la emoción y el lenguaje se
entrelazan para constituir al sujeto en su interacción
con el entorno social y espiritual. En esta
arquitectura pedagógica, el juego se transforma en
un espacio de autopoiesis social donde se ensayan
la alteridad, el perdón y la gratitud, pilares
institucional
adventista
dialogue
con
la
espontaneidad infantil, generando una plataforma
de justicia espiritual inclusiva y situada en el
territorio. La educación se redefine, entonces,
como un proceso transdisciplinario orientado a la
sustentabilidad de la fe y la dignidad humana en su
complejidad total. De este modo, la teoresis
didáctica lúdica se constituye en la piedra angular
de una transformación educativa regional auténtica.
fundamentales
de
la
educación
adventista.
Vilsmaier (2025) añade que esta integración
transdisciplinaria permite que el saber formal
dialogue con la sabiduría del corazón, dignificando
la experiencia lúdica como un acto de revelación
divina. Así, la didáctica lúdico-espiritual se define
como un acompañamiento integral que fomenta
habilidades para la vida eterna.
Metodología
La fundamentación epistémica de este
estudio se erige sobre una revisión sistemática
cualitativa de carácter hermenéutico-interpretativo,
orientada a decodificar la densidad semiótica del
La educación adventista, al proponer una
formación centrada en valores espirituales, se
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Sinopsis Educativa • Año 26 • Edición Extraordinaria N.º 1 • Marzo 2026