Transcomplejidad en la educación: marco teórico integrador desde el pensamiento complejo, los niveles de realidad y la autopoiesis.
como una amalgama epistémica que integra
pensamiento, realidad y lenguaje en una propuesta de
comprensión del ser que trasciende las dicotomías
sujeto-objeto y ciencia-filosofía. Este trabajo,
publicado en la Revista Digital de Investigación y
Postgrado, sistematiza los fundamentos ontológicos
del enfoque transcomplejo en el contexto de la
investigación de posgrado venezolana, demostrando
que la transcomplejidad no es exclusivamente un
marco filosófico importado, sino una propuesta
Transcompleja como una nueva cosmovisión que
integra ciencia, cultura y vida cotidiana, propuesta
desarrollada desde la Red de Investigadores de la
Transcomplejidad (REDIT). Esta sistematización
ofrece un mapa conceptual que identifica en Morin,
Nicolescu y Maturana los referentes fundacionales
articulados del campo, lo que valida la pertinencia de
la estructura triádica propuesta en la TET. La
coincidencia de esta producción con la organización
argumentativa de la presente investigación no es
casual: evidencia que existe un consenso emergente
en la comunidad académica iberoamericana respecto
a que la articulación de estos tres autores constituye
el núcleo teórico del enfoque transcomplejo, y que el
avance del campo requiere precisar cómo se articulan
en lugar de referenciarlos de modo acumulativo.
epistémica
en
proceso
de
construcción
y
resignificación desde las realidades iberoamericanas.
Los planteamientos de Balza Laya confirman la
pertinencia de la Dimensión I de la TET —la
epistemológica— al demostrar que el modo de
conocer
desde
la
transcomplejidad
tiene
consecuencias
directas
sobre la producción
Finalmente, Villegas (2025) ha extendido el
alcance de la transcomplejidad hacia la dimensión
sociopolítica de la educación, argumentando que este
metaparadigma tiene implicaciones para las políticas
curriculares, la formación docente y la gestión
institucional. Esta extensión resulta relevante para la
proyección de la TET porque demuestra que la
articulación de las dimensiones epistemológica,
lógico-estructural y ontológica —que en esta
investigación se desarrolla en el nivel de la praxis
pedagógica— es trasladable a niveles de análisis más
amplios, como el diseño curricular, la evaluación
institucional y la formación inicial y continua del
docente. Villegas (2025) amplía, así, el campo de
aplicabilidad de la TET más allá del aula, hacia el
sistema educativo como totalidad.
académica y la formación investigativa.
En el plano de la infancia y la educación
inicial, Orasma (2023) ha explorado la axiología
transcompleja como herramienta para comprender el
impacto de las emociones en los procesos de
aprendizaje de los niños en el nivel de educación
inicial. Este trabajo,
publicado en Sinopsis
Educativa, establece una conexión verificable entre
los postulados de Maturana sobre la biología del
amor y los hallazgos de las neurociencias educativas
en relación con el papel de las emociones en la
construcción del conocimiento. La investigación de
Orasma aporta evidencia sobre la coherencia entre la
Dimensión III de la TET —la ontológico-
biológica— y los procesos afectivos observables en
el aula. Su conclusión de que las condiciones
emocionales del entorno educativo tienen incidencia
directa en los aprendizajes de los niños es consistente
con la premisa maturaniana de que el aprendizaje es
un fenómeno de transformación en la convivencia.
Considerados en conjunto, estos trabajos
evidencian que la transcomplejidad ha transitado de
ser una propuesta filosófica de autores europeos a
convertirse en un programa de investigación activo
en América Latina, con producciones teóricas,
metodológicas y aplicadas que demuestran su
fertilidad para abordar los desafíos de los sistemas
educativos de la región. La TET propuesta en esta
En el plano de la articulación teórico-
metodológica, Schavino y Villegas (2024) han
sistematizado los fundamentos de la Realidad
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SINOPSIS EDUCATIVA • Año 26 • Vol. 26 N.º 1 • Junio 2026